Cuentos de sombreros y paraguas (editorial Quadrivium, Girona, 2008)El libro de cuentos de Aránzazu de Isusi es una de nuestras recomendaciones del mes. Publicamos una reseña del mismo y un par de archivos de sonido con lecturas del mismo.Que lo disfrutes...
Instalada en un territorio limítrofe con los sueños, y provista de una inusual imaginación, Aranzazu de Isusi pone cerco a la realidad, la de todos los días, la del hombre y la mujer que se debaten en sus incertidumbres y contradicciones. El fin de su asedio es esta realidad tangible, pero su estrategia es la transgresión. Se trata de poner lente de aumento a lo que se mira. Entonces surge lo que no es, dentro de lo que parecía. Y “esto que no es” consiste en todo aquello que se posterga, se relega y arrumba hacia el olvido: los miedos e inconsistencias, las esperanzas vacuas, las ensoñaciones. En este combate entre lo verosímil y lo fatal, lo temido y lo deseado, la frontera es una línea de tensión que continuamente se transgrede. Asistimos, con estos Cuentos de sombreros y paraguas (editorial Quadrivium, Girona, 2008), a una reinvención sistemática del entorno cotidiano, donde la indefensión ante la vida es el resorte general de sus dieciocho relatos, en los que lo inquietante se erige como rasgo avasallador. La indefensión se basa en la fragilidad anímica del hombre y la mujer de nuestros días, perdidos entre la realidad y el deseo, extraviados entre la decepción y la ilusión, pero lo inquietante es el azar, que no siempre planea sobre lo necesario; con frecuencia se abate sobre lo imprevisto. Y así, la vida se nos presenta como un encadenamiento de hechos fortuitos y consecuencias imprevisibles, ajena a la voluntad de quienes son sus víctimas. Todos y cada uno de estos cuentos se constituyen en metáforas de la realidad; todos y cada uno sondean zonas inexploradas del subconsciente. En LA MUJER QUE SE DEJABA LOS PARAGUAS, que parece haber otorgado título a la colección, es el paraguas (femenino de sombreros) lo que utiliza la protagonista como reclamo de su soledad; el color de los mismos gradúa sus estados anímicos, de manera que predomine el violeta, tono acorde con la melancolía; estos paraguas, sin embargo, no dejan de ser sinécdoques de ella misma, como muestra el hecho de que es ella, el color violeta de su tez, la que trasciende al color de los paraguas como prolongación de sí misma, predominando este color último. La sublevación de lo inerte se halla en el detonante motivador de algunos de los presentes relatos: así BULBOS, en el que las plantas, insensiblemente y sin saberse por qué, invaden un modesto utilitario, o MOMIA, donde es la vida inerte lo que provoca la mirada de piedad, la conmiseración ante lo caduco. El contraste entre lo que es y lo que fuera en su día tal despojo, con la sensación de vértigo resultante, presta a esta pieza su fisonomía propia. Pero otras veces, las más, son los conflictos humanos, erigidos en parábolas de comportamiento, los que prestan alcance a la ficción. Y uno de estos motivos, predilecto de la autora, es la disparidad entre hombres y mujeres, su lejanía de mundos, su incomunicación. Así en FELICIDADES, PILAR, donde lo que se plantea es la incertidumbre de sentimientos de quien en principio había optado por un personaje femenino, o en MARTA SIN VELOS, en el que la voluntad femenina sucumbe ante el paulatino poder de absorción de su pareja, con la consecuencia de que, al ceder tanto en su identidad, su reducto último se ha convertido en la mimesis del propio hombre que la ocupa por entero, a semejanza de las capas concéntricas de la cebolla, cuyo cogollo no fuera otra cosa que él mismo, muestra de cómo la abnegación es la tierra propicia a los abusos en esa lucha biológica por el poder del alma que con frecuencia son las relaciones amorosas humanas. Tales relaciones se plantean asimismo en QUERIDO SAMMY, dilema entre el amor y el deber, la inutilidad de los propósitos ante la ley vital de la rutina, o en el brevísimo BELLA ESPÍA, un apunte fugaz donde la distancia entre lo real y lo imaginado resulta irreversible. Esta serie concluiría con HARPÍAS, uno de los relatos culminantes del volumen: el eje vertebrador es aquí la inquietante transformación de una mujer normal en apariencia, y en consecuencia la turbación ante lo que creemos conocer; subyace algo a lo que la autora muestra predilección: el poder femenino oculto, capaz de desdoblarse en amenaza cierta. Porque el otro motivo, en estos conflictos psicológicos erigidos en parábola, son los propios del ser humano para consigo mismo, esto es, el desconocimiento de su identidad profunda. Así CANTO DE JÚBILO, donde lo ajeno va invadiendo la mente en un proceso de erosión incontenible, relato en la misma cauda que MÚSICA DE FONDO, que incide en la necesidad de soñar como rasgo anímico imprescindible, tal vez porque únicamente el ideal amoroso es capaz de curar la soledad sustantiva de hombres y mujeres. EGIPCIO es otro de los microrrelatos en el que una presencia imaginaria trastoca el mundo propio hasta extremos paranoides, igual que PASE ESPECIAL, cuya trama no es otra que los límites borrosos entre la realidad y la ficción, con invasión de esta última en la inconsistente materia existencial del protagonista. Enervante, sigiloso, atroz en ocasiones, es el mundo subvertido de Aranzazu de Isusi, cuya fuerza de gravedad temática trasciende, asimismo, a los objetos, el más mágico de los cuales es el lenguaje. Lo vemos en LEOPOLDO, conflicto entre la identidad y el nombre. Y volvemos a verlo en EL VIEJO MAESTRO, relación paradigmática entre el lenguaje y los actos, con el consiguiente corolario de que puedan ser éstos la consecuencia de aquél, en según qué circunstancias del maravilloso inventor de palabras. ESQUELOSIS, construido sobre la entrañable anécdota de mujeres ancianas que tienen por costumbre comentar las esquelas fúnebres, acaso para darse ánimos, tal vez como pretexto de recordar, y en el que es el pasado lo que invade un presente ya ficticio, abre curso a la trascendencia, donde cabe insertar esa otra paráfrasis del tiempo, esta vez trasladado al espacio, titulada LA CIUDAD DE LA MEMORIA, en la que son las cosas olvidadas las que ocupan su lugar material, en un trastueque dimensional cuanto menos asombroso. FILOSOFANDO, a este tenor, viene a ser una especulación sobre el tránsito de la muerte, afrontada con naturalidad y sin dramatismo. Las dotes narrativas de Aranzazu de Isusi no acaban, sin embargo, en el ámbito de la imaginación más intempestiva, o atemperada, según los casos. De hecho, existe un otro relato que supera, a mi entender, a los ya reseñados, y es de técnica realista. Ritmo narrativo intenso y rápido, adecuación mimética al paisaje, caracterización de personajes, atmósfera lograda, soltura y frescura de lenguaje, todos los resortes en suma de la técnica literaria más exigente se han concitado aquí para que LA CASONA DE LICEA sea una obra sorprendente, una historia inolvidable. Escrita en clave de saga familiar, muestra la devastación del tiempo, la demolición de la Arcadia significada en los usos y costumbres patriarcales, en una aldea vasca de nombre imaginario, Aliaga. Vemos, casi tocamos, la sombra de don Julián Legorreta cuando, ya viudo, arrastra su melancolía por los salones fríos y vacíos de la casona. Y sentimos, como él, la desdicha en que le dejó aquella mujer frágil y sensitiva, supersticiosa hasta la exasperación, que fue Guillermina Pirandelli, la cual le dio dos mellizos, el enfermizo Valentín y la robusta Piloncha, como suele ocurrir en el mito del Dióscuros, más la benjamina Martina. En ésta es en quien prosigue la historia, al enamorarse de un soldado prófugo, adversario del bando al que pertenece el padre. Alfonso, el hijo de esta unión furtiva, nieto del señor de la casa, será, contra toda apariencia, quien restaure el patrimonio. En el fondo de esta sugestiva historia, estamos ante el conflicto entre la legalidad y la ley, la colisión entre la fuerza de la sangre y el derecho consuetudinario. Y cómo, a semejanza de los cuentos artúricos, es el hijo de la culpa quien salva el honor de la estirpe. Pero, más profundamente aún, lo que realmente se dirime es el saqueo del tiempo, y cómo inexorablemente se lleva, arrebatándonoslo, lo más amado. Hombres y mujeres los descritos en estas páginas indefensos ante la vida porque son ignorantes del mecanismo de sus propias pasiones. El extrañamiento a que Aranzazu de Isusi los somete, explorando sus zonas afectivas más insólitas desde una perspectiva inesperada, trae consigo esta constelación de sabores y colores, presentimientos e insinuaciones, que es Cuentos de sombreros y paraguas. Antonio Enrique 7 de agosto de 2008
Etiquetas: PRESENTACIONES Y EVENTOS
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