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Obturador y diafragma, por Paola Chapa

Obturador y diafragma, de Paola ChapaY

a en el sugerente título del recopilatorio, Obturador y diafragma, encontramos esta contraposición imagen-palabra de la que hablamos, esta mixtura que maneja con talento la escritora, que sabe sacar de la técnica, de lo cotidiano y lo fútil un vellón de verdad, una última esencia de un lenguaje que se va desvaneciendo entre liturgias, como cualquier antiguo arcano.

Todo el libro está salpicado de este encuentro entre la expresión visual y el don antiguo de la palabra. Encontramos en las cuatro partes en que ha dividido el cuerpo de la obra un sentido que va más allá del lenguaje fotográfico al que alude de forma directa. Encuadre y composición, Iluminación, Revelado, Positivado, albergan un sentido mucho más amplio y humano que la escritora sabe llevar hasta sus últimas consecuencias. Paola Chapa encuentra en muchas facetas de este mundo saturado y tecnológico las raíces que nos llevan hacia lo atávico, lo importante, aquello que tendrá que ser, eterno y no circunstancial.

Lo cotidiano, sublimado en el eje temático de la fotografía y sus secretos y saberes, aparece matizado por innumerables cuentos que atienden a otros azares: la vida, el destino, los sentimientos, el azar, lo onírico… Nos topamos con lo más íntimo en cuentos que en su título enlazan este eje temático, como “Fotos de la cicatriz y la forma”, “New Nikkon”, “Clone stamp tool”, “Exposición múltiple” o “500 f2.8”. En contraposición con un hilo conductor sabiamente tejido sobre teorías de la imagen y el recuerdo nos encontramos también con cuentos fantásticos, abiertamente ucrónicos, incluso proféticos, como pueden ser “Faltan en el mundo niñas como tú”, “Al final de la isla”, “Dos mil doce” o “Jacobo por los mundos”. 

También podemos encontrar algunos cuentos plenamente enraizados con lo personal, con un eco continuo de nostalgia que parece atizar todo el corpus de relatos y se agudiza en cuentos como “Las almas no vienen incompletas”, “El viaje”, “Carta a un viejo amigo”, o “Tú subestimas lo que te quiero”. Estas huellas personales van más allá, incluso con el fondo de escenarios que nos recuerdan esa presencia de México que también planea sobre el libro y que vislumbramos en cuentos como “El juicio de Gervasio Ramírez”, “Las buenas costumbres”, “Año nuevo en Argentina” o “Querofobia”.

Ese lenguaje vivo, racial, tan de su tierra, aparece en buena parte de los relatos; casi en todos podemos encontrar ese apego a su habla. Esta forma de narrar, de conversación, nos puede traer a las memorias a narradores que se han movido muy bien en un ámbito fronterizo como Hinojosa o Villoro. Como hicieron ellos, la escritora, aunque muestra todos los giros, respeta la continuidad de una lengua, que en algún momento podía arquearse hacia la mezcla con el inglés pero cuya inercia, hábilmente, retiene creando de esta manera una lengua rica, literaria, llena de sorpresas, de máxima calidad en sus reflejos y matices.

Es éste el prólogo de un libro de cuentos muy notable, lleno de sorpresas y escaramuzas, de perlas y profundidades insondables. Un corpus de cuentos digno de tenerse en cuenta ya que alberga multitud de notas positivas, alentadoras a la hora de abordar sin desesperación el debate planteado al inicio de este prólogo. Debemos seguir los cuentos de Obturador y diafragma por innumerables aspectos, por su calidad, por su mezcla de estilos y códigos, por su soltura, por la ambición perfeccionista de la autora, por el deseo de narrar intenso y profundo, por la imaginación inabarcable de una escritora a la que, a buen seguro, le espera una larga y exitosa carrera.

Del prólogo de Fernando Clemot

Obturador y diafragma
Autor: Paola Chapa Arciniega
Publica: Paralelo Sur Ediciones; Barcelona, 2011.
ISBN: 978-84-615-2798-4
19,5 x 14 cm. 228 páginas.

PVP 14 euros.

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Estudio de caso

En este apartado le mostramos cuál es el proceso que hemos seguido para realizar un proyecto concreto: los requerimientos del cliente y las soluciones de valor que hemos aportado.