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stancos del Chiado es algo más que una recopilación de cuentos. Es un libro de cuentos, es decir, una obra sólida, coherente y unitaria. La calidad de cada relato viene avalada por los premios nacionales e internacionales que han conseguido, y que se reseñan en la última página del volumen. Acredita la mencionada unidad del volumen el hecho de haber sido galardonado con el premio Setenil, que premia al mejor libro de relatos publicado en España en el año pasado. Garantía máxima teniendo en cuenta que tanto el autor como la editorial están fuera de los grandes circuitos de promoción del mundo literario.
Personajes ilustres y terribles, ecos de la infancia, miradas añorantes o hastiadas de la vida recorren Estancos del Chiado, volumen que recoge los relatos más destacados del autor barcelonés Fernando Clemot escritos antes de 2005. Desengaño e ironía se dan la mano en todos los relatos de Estancos del Chiado, en una visión nada idílica del tiempo que fue, en un viaje a la memoria insobornable que se niega a edulcorar o borrar sus recuerdos traumáticos, conocedora de que la verdadera grandeza está en la caída si esta supone un autoconsciente punto de partida para comenzar de nuevo.
El libro arroja sobre todos los ámbitos de la existencia humana, pero por encima de todo sobre la memoria, multitud de perspectivas distintas que se agrupan en tres grandes bloques temáticos: Mitologías, El jardín de la memoria y Ocasos. Desde la memoria colectiva, articulada a través de la figura de personajes y actitudes históricas, hasta la visión desengañada y nostálgica de un pasado que se vindica o se rechaza, pero que siempre se asume, pasando por una visión cruda y desencantada del imposible edén infantil, los relatos de Estancos del Chiado son un intento de aprehender el pasado a través del lenguaje, verbalizando los miedos y angustias para mejor conjurarlas.
Y es precisamente este lenguaje, este estilo, siempre elegante y preciso, que a medida que el libro avanza se va volviendo más lírico y personal, más connotativo, el que da unidad al volumen y el que depara al lector las mayores sorpresas. A través de él Fernando Clemot es capaz de crear historias con ecos de Henry James, Eça de Queiroz o Moravia, pero también de sumergirse en su propia geografía mental para exorcizar sus recuerdos y extraer un sugerente material narrativo que nos desvele las claves del presente. Un estilo que refleja una clara evolución desde el primer relato (cronológicamente hablando) hasta los últimos, pero que obedece a una poética omnipresente que tiene la calidad literaria como principio irrenunciable.
El volumen cuenta con una sólida unidad argumental dividida en tres bloques que obedecen a tres formas diferentes de narrar, con características propias, pero con evidentes rasgos comunes: Mitologías, en la que se recrean, como protagonistas, personajes históricos más o menos célebres (Salazar en Orgullosamente apasionado, Eça de Queiroz y Cesario Verde en Una Dame Sans Merci, Totó en El príncipe del Vómero) o actitudes históricas (en Cazadores de ganado); El jardín de la memoria, relatos en los que el yo narrativo se sumerge en sus recuerdos para tratar de dar sentido al presente; y Ocasos, narraciones que desvelan el naufragio de la ancianidad a través de situaciones y personajes cuyo pasado constituye un pesado lastre para su vida actual (dentro de su 'realidad' temporal intradiegética, obviamente).
Mitologías agrupa los relatos más 'narrativos' del volumen, aquellos en los que la anécdota adquiere mayor importancia y que tienen una estructura más lineal (que no simple), a la manera del relato tradicional. Gozan estos relatos de un ritmo narrativo firme, tenso, al servicio de una única acción que se erige como principal protagonista del relato y que despliega un argumento o un final sorprendente. El estilo, como deseaba el decorum horaciano, se pone al servicio de la anécdota, aunque es siempre elevado y preciso, y huye de la cotidianeidad de la palabra, sobre todo de la tentación, tan en boga en nuestros tiempos, de utilizar el lenguaje de la calle, el lenguaje 'sucio' (por analogía con el realismo 'sucio'). Una poética que no abandonará Fernando Clemot en ninguna de sus obras posteriores. Protagonismo de la anécdota, pulso narrativo, estilo pertinente y lenguaje elegante (casi se podría decir con un regusto decimonónico), son las características que marcan, pues, este bloque de relatos, que cronológicamente obedecerían a los primeros (entre lo del presente volumen) que el autor escribió.
En El jardín de la memoria -bloque al que pertenecen cronológicamente algunos de los últimos relatos escritos por el autor- Fernando cambia de registro para sumergirse en el cenagoso fangal de los recuerdos (individuales, como en Estancos del Chiado, o familiares, como en Árbol de familia) con el fin de encontrar en ellos las claves del presente. Su yo narrativo se interioriza, se vuelve especularmente hacia sí mismo y halla su material literario en la imagen devuelta. La acción se ralentiza y el tempo narrativo se vuelve moroso, dado a digresiones. La anécdota se diluye en múltiples ramificaciones introspectivas que nos ofrecen finalmente una imagen global (no lineal) del relato. El estilo se libera de los corsés del decorum y el lenguaje se emancipa de las férreas servidumbres comunicativas impuestas por la anécdota para devenir más lírico y más personal, con múltiples connotaciones. Podríamos decir que Fernando con algunos de estos relatos, como Bautizos de primaveras pasadas o El verano del cortapichas (que bucea en su propia niñez de chico de barrio sin anteojeras, en una visión demoledora del paraíso de la infancia), inaugura los derroteros que ha seguido su narrativa posterior (sobre todo su novela El golfo de los poetas).
En el bloque que cierra el libro, Ocasos, la mirada se transforma en una visión del pasado desde un lejano futuro -remoto aún para Fernando- que lo juzga como carga (Levante), como tiempo irrecuperable (Terrazas de otoño), o como período de opresión (Un 45 largo); con el denominador común de la certeza de la finitud de un tiempo que, para bien o para mal, no ha de regresar. La idea de la vida como viaje sin retorno, esclavizada por la memoria, marca el ritmo de los relatos, con frecuentes saltos entre el presente y un pasado que se manifiesta sin pudor, surgiendo de pronto en la narración como algo vívido, las más de las veces sin transiciones; o bien se revela a través de la elipsis, simplemente sugerido por las actitudes de unos personajes que se vengan de él simbólicamente. Con un estilo que recuerda más al del segundo bloque, El jardín de la memoria que al primero, Mitologías, la estructura de los cuentos de Ocasos deviene más compleja como resultado de los vaivenes temporales que la obligan a una precisión milimétrica para poder alternar segmentos temporales diferentes sin confundir al lector, pero también sin perder la ambigüedad que aporta valor a la obra literaria.
El jurado del VI Premio Setenil acordó conceder el galardón a Fernando Clemot por su libro Estancos del Chiado, publicado por Paralelo Sur Ediciones, de Barcelona. El jurado estuvo compuesto por Javier Tomeo, José María Pozuelo Yvancos, José Belmonte Serrano y Manuel Moyano. El premio lo concede el Ayuntamiento de Molina de Segura (Murcia), tiene una dotación de 12.000 euros, e incluye también la inserción de anuncios en prensa, así como la edición de una separata con uno o varios relatos del ganador.
Los finalistas del premio han sido:
Juan Carlos Márquez, Oficios, Castalia
Juan Bonilla, Tanta gente sola, Seix Barral.
Arturo Enríquez, El espacio alrededor, De la luna libros.
Juan José Millás, Los objetos nos llaman, Seix Barral.
Juan Ramón Santos, Cuaderno escolar, Editora Regional de Extremadura.
Vicente Molina Foix, Con tal de no morir, Anagrama.
Jon Bilbao, Como una historia de terror, Salto de Página.
Fernando Clemot, Estancos del Chiado, Paralelo Sur.
Carlos Salem, Yo también puedo escribir una jodida historia de amor, Escalera
Andrés Pérez Domínguez, El centro de la tierra, Paréntesis.
Historial del Premio: En su primera edición el premio fue otorgado a Alberto Méndez por su libro Los girasoles ciegos, en la segunda a Juan Pedro Aparicio por La vida en blanco, en la tercera a Cristina Fernández Cubas por Parientes pobres del diablo, en la cuarta a Sergi Pàmies por Si te comes un limón sin hacer muecas, y en la quinta a Óscar Esquivias por La marca de Creta.
Reseñas de Estancos del chiado en prensa
El cultural de El mundo | Radio Nacional de España | Revista de Letras | El sínrome Chejov | Siete voces |
Estancos del Chiado
Autor: Fernando Clemot
Publica: Paralelo Sur Ediciones; Barcelona, 2009.
ISBN: 978- 84- 612- 8548- 8
20 x 14 cm. 200 páginas.
PVP 10 euros.
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