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Buenos Aires, para quien no la conozca, se la puede describir y recordar con cinco o seis lugares comunes, como a cualquier ciudad grande del mundo. Asado, tango, fútbol y librerías abiertas hasta tarde son denominadores comunes, pero existe otra característica que no es muy nombrada, aunque sobrevuela sobre sus habitantes permanentemente y se connota con aquellas: Buenos Aires es una ciudad poética. Desde su independencia, existe una tradición que se remonta a los tiempos del romántico Esteban Echeverría y que no se detiene.En la última década, la producción no se detuvo y la denominada generación de los 90 no abjuró de sus mayores, produjo la renovación necesaria y la proyectó con argumentos y textos excelentes. La ciudad se vio invadida por grupos que se organizaban en torno a talleres, revistas, cenáculos o simplemente recitales, dando un nuevo empuje a la tradición. Escribir poesía volvió a ser una actividad reconocida entre los jóvenes. Con padrinos como Arturo Carrera y Daniel García Hendler, los nuevos libros vieron la luz. Y entonces los nombres de Fabián Casas, Martín Gambarotta, Alejandro Rubio, Washington Cucurto, Gabriela Bejerman, Marina Mariasch, Anahí Mallol y Karina Macció, entre otros, le dieron vida al nuevo sentir de una generación y marcaron el pulso poético de aquella década.
Si en 1990, con Tuca , Fabián Casas (Buenos Aires, 1965) sorprendía y se instalaba como un nombre fundamental de la nueva poesía (en 1985 había publicado el olvidado Otono, poemas de desintoxicación y tristeza ), con El Salmón (1996) el reconocimiento alcanzaría a la crítica y al fiel público lector. El poeta enfocaba el quiebre social, que devenía estético, y la caída de la voz oficial, que unía las subjetividades y que se dispersa en miles de voces válidas. El territorio queda demarcado definitivamente con una declaración de principios llamada Alarma : "Durante la noche/ suena la alarma de una fábrica/ cercana a mi casa./ Mientras fumo,/ me pregunto si será un error,/ un robo,/ o algo exclusivo para mí." La fiesta se acababa, la situación se tornaba densa y el poeta apunta al desolado escenario de los suburbios, donde se conjuga la pobreza de interés por lo ocurrido con un fluir que no sabe cómo hacerse cargo del presente. Una denominación facilista para esta nueva poesía fue "Neoboedismo Zen". Otra, más exploradora y libre, la llamó "poesía filosófica del siglo XXI". Es, en definitiva, una mirada que observa el dolor de estos tiempos y lo expresa con un tono coloquial, casi oralizándolo, haciéndose eco de ese urbanitas de televisión, conformista en la pobreza del decir y el escuchar, pero nutrido de recuerdos y referentes de la cultura de masas, como un banco de imágenes posmodernas y cotidianas. La incomunicación, el fuera de la escena como un in-crescendo nihilista aparece en Sin llaves y a oscuras : " Era uno de esos días en que todo sale bien./ Había limpiado la casa y escrito/ dos o tres poemas que me gustaban./ No pedía más./ Entonces salí al pasillo para tirar la basura/ y detrás de mío, por una correntada,/ la puerta se cerró./ Quedé sin llaves y a oscuras/ sintiendo las voces de mis vecinos/ a través de sus puertas./ Es transitorio, me dije;/ pero así también podría ser la muerte:/ un pasillo oscuro,/ una puerta cerrada con la llave adentro/ la basura en la mano." La contemplación del vacío de espíritu y la angustia existencial acercan la opción al nombre a la segunda denominación; de la primera sólo queda la simpleza y la tranquilidad enunciativa que se acerca a las maneras reflexivas orientales.
La producción poética de Fabián Casas continuó con algunos libros más pequeños ( Pogo y Bueno, eso es todo , en el año 2000) que presentaron algunos poemas importantes, pero que no terminaron de formar un corpus sólido que continuara el trabajo realizado en El Salmón . En el año 2004, lo novedad se llamó Oda , y la oralidad pasó de la contemplación al rezo, reflejando la búsqueda sistemática de la salvación, el más allá de este presente. Otra vez filosofía y religión. En el tono del yo y en las cadencias melancólicas, en el espíritu del mundo y sus guerras: " La ropa al costado, la pieza a oscuras/ y la presión de nuestros muertos/ implorando por un significado./ Benditas horas previas a la salida del Yo./ Cuando las palabras son postes/ en una larga carretera, nos ponemos de rodillas/ en nuestra iglesia ortodoxa./ Benditas horas previas a la salida del Yo./ La yegua pasta, distraída,/ y el pianista chasquea sus dedos/ en el inmaculado camarín./ Benditas horas previas a la salida del Yo.", alaba el poeta en La idea del Norte , y aunque considere que "un escritor no debería tomarse tan en serio", cierra el libro con una bendición demoledora llamada Good bye : " Benditos los que no tienen mitologías/ y se refugian agazapados/ bajo las lámparas del criadero;/ benditos los que no saben que la muerte/ da clases en todos lados/ y se conforman con una palmada/ y un plato de comida;/ benditos los que entran en ese lugar/ donde los significantes/ le dan vuelta la cara a Dios." Amén.
El otro libro que en 1996 se hizo cargo del presente fue Punctum y su autor, Martín Gambarotta (Buenos Aires, 1968). Gambarotta, que es periodista al igual que Casas, vuelve a apuntar a los elementos de la realidad, pero elige un camino menos contemplativo y más ambiguo, aunque reforzando el tono político, algo que no se leía en la poesía argentina en muchos años. "Hay que tener cuidado con caer en la trampa del contexto social inmediato, no todo lo que genera una crisis es atendible", declaró, dejando en claro que lo suyo y lo nuevo era reformular para adelante desde el descreimiento actual. Su lugar es la ciudad, sus personajes son extranjeros o exiliados y sus miradas no ven más allá del fragmento, porque están distorsionadas como y por la realidad. El poema 28 comienza con la siguiente estrofa: "Gamboa anota:/ La violencia organizada/ es superior porque permite/ perpetrar reiterados hechos de violencia/ contra el sistema. Para derrotar al sistema/ hay que lograr una organización superior/ al sistema, golpearlo varias veces hasta/ desorganizarlo. Que la inteligencia revolucionaria/ supere la inteligencia de la reacción. Pero bueno,/ acá los negros saben que no queda otra,/ quieren quemar la Gobernación y salir/ con la cabeza del gobernador al que votaron/ clavada en una tacuara, gritando/ patria o muerte, chorreando sangre oficial/ por los pasillos, jurando que van a usar/ el cráneo de tal y tal de cenicero, los dedos en V,/ prometiendo vino gratis por las calles llenas de polvo/ y todo el año carnaval, etc...". Un claroscuro político, absurdo y quebrado. En el poema 12 , el pulso social que subyace en el día a día se torna explícito: " Nadie se hace cargo en la terminal/ del cartel publicitario en el que un tipo entrado en años/ pero que en la foto representa un joven con proyectos y uno/ a lo/ sumo/ dos/ botones de la camisa desabrochados baja/ las escaleras de una facultad - derecho - un libro/ y la constitución nacional bajo el brazo/ la foto rematada/ por la frase YO NO ME DROGO, la palabra/ no en itálicas diferenciándolo/ de los que sí se dan/ en los 2 ambientes de un departamento en Congreso/ donde festejan el cumpleaños del Guasuncho./ El Cadáver/ que ya se cojió de parado al Guasuncho como regalo/ lo mira al hermanito del Lagarto, al que en un par de horas,/ después de que todos salgan y estén un tiempo dubitando/ sin hablar en la entrada de la Piraña , después/ de pasar a buscar a Equis/ y estar otro rato sin saber para qué lado agarrar,/ se la va a chupar en el bañito del depto/ manteniendo la puerta cerrada con una mano/ agarrándosela con la otra/ para despertarse a la mañana/ siguiente o pasada,/ donde sea,/ pero en una mañana,/ con el gusto a leche del Lagartito en el paladar,/ al lado de Confuncio/ a quién le dijo todavía algo dormida,/ en el colchón sin sábanas, tapada/ a medias por un poncho/ donde daba vueltas buscando/ la almohada entre sueño
quiero/ Confuncio, quiero/ pija....................................../ ............................................". Gambarotta es directo, pero se mueve sin acercarse en forma rápida a los acontecimientos, "generando una visión de la descomposición que el periodismo no logra captar", según sus propias palabras. Ese mismo año, junto a otro poeta de su generación, Alejandro Rubio, creó la pagina web Poesia.com, una de las más importantes revistas virtuales de poesía hecha en Argentina. La mezcla de periodismo, nuevos canales comunicativos y poesía llevó a Gambarotta a buscar otros caminos para acentuar su labor literaria.
En el año 2000, publicó su segundo libro de poesía, Seudo , que continuó y aumentó lo iniciado años atrás en Punctum . La mirada aquí se vuelve más crítica, se multiplica en varias figuras y la distancia con los hechos y las cosas se amplía y politiza cada vez más. En esos años, el trabajo de Gambarotta en su página web no cesó y la revista se consolidó como un referente de las publicaciones contemporáneas que sigue hasta hoy, cumpliendo 10 años de edición ininterrumpida. Finalmente, en 2005 publicó Relapso+Angola , donde retoma las obsesiones políticas, como esas heridas que no terminan de cerrar, en un texto que se vale de coordenadas más narrativas que poéticas, quizás en una aproximación a lo que estaría señalando el futuro. Casas, compañero pretérito de Gambarotta, Rubio y Washington Cucurto en la extinta revista 18 Whiskys , fue justamente quien cambió de género escribiendo los relatos de Los Lemmings y otros , publicados en el 2005. Textos que empiezan a disparar nuevas fisonomías, quizás prematuras para juzgarlas dentro de la obra abierta del poeta de Boedo.
La mítica 18 Whiskys también dio a la luz otros nombres importantes de la poesía contemporánea: Alejandro Rubio, Juan Desiderio, Daniel Durand y el personaje de Washington Cucurto, alias de Santiago Vega (Quilmes, 1973). Cucurto publicó en 1998 Zelarayán , una serie de poemas cuya edición en el año 2001 fue retirada de las Bibliotecas Populares, acusada de pornográfica y racista por la Secretaría de Cultura de la Nación. El asunto abrió el debate sobre su obra, que refleja la voz de los inmigrantes, generalmente de otros países latinoamericanos. Sus poemas, que están teñidos de sexo, cumbia, y referentes de la cultura marginal (otra vez la fragmentación operando) presentan una "literatura de cruces", en palabras de Vega: de humanidades, historias y orígenes que realimentan el lenguaje, deformándolo. En el año 1999 publicó La máquina de hacer paraguayitos y su "realismo atolondrado" quedó instalado. Partiendo del humor y la ironía como escudo frente al ataque de la crítica bienpensante, en el poema Me han comenzado a tildar de conventillera... escribe : "Y ahora van a hablar de mí lo peor,/ porque lloro por las noches/ y soy escandalosa como una tormenta./ Uso mis vestidos ceñidos/ al cuerpo, a pesar/ de mi vejez, de mis cincuenta años./ A medianoche lavo mis cabellos/ con champú barato y uso/ jabón de glicerina./ Yo que repartí nietos/ desde la punta del Canal de Panamá/ hasta el estrecho de Magallanes,/ sanos y hermosos como un sol./ Y ahora van a decir de mí lo peor./ Porque no les doy cabida/ a estos peruanos borrachos y mamertos./ Todavía paso las noches/ con la luz del velador encendida,/ ¡Y no puedo apagarla! ¡No puedo apagarla!/ Yo que he contribuido al bienestar nacional./ Yo que lo hacía por atrás / en el cabarute de la Talcahuano ,/ y una noche defenestré de cuajo/ las flores del obelisco,/ -las argentusas no entienden lo que es el amor-,/ y en pleno centro porteño/ planté mi bandera./ Yo que lo entregaba con todo el amor/ si se me permite, verdadero amor/ de zaparrastrosa sentimental,/ tal cual soy." Voces nuevas, antes marginadas, que toman el centro de la escena y que llegan para quedarse, convertidas en parodias de sí mismas, otro recurso de la poesía de Cucurto. Seguramente Zelarayán , que comienza con un epígrafe seudo-sagrado ("Porque no podemos dejar de decir/ lo que hemos visto y oído./ Los Hechos, 4- 20" ), haya sido prohibido por textos como Papá se incendia , donde el retrato de la hipocresía religiosa es letal: "Mi padre se vuelve al catolicismo/ y quiere que yo también me vuelva. Quiere que salgamos esta tarde/ con una biblia bajo el brazo/ a visitar a todo su público pudiente. Mi padre quiere que le ayude a montar/ un escenario sobre el techo del Abasto./ ¡Para que toda la gente lo escuche!/ ¡Para que toda la gente lo escuche! (...)". El furor por su incorrección lo volvió un fenómeno literario en Argentina, con club de fans incluido. También creó y es el editor de "Eloisa Cartonera", la editorial que fabrica libros artesanales con tapas de cartón y textos fotocopiados y que ha publicado a autores como César Aira, Ricardo Piglia, Fabián Casas y Enrique Lihn. En los últimos años, Cucurto se volcó a la narrativa, con la publicación, en 2003, de los relatos de Cosas de negros , libro que llamó la atención de la crítica, que ha elogiado su pluma frenética y su capacidad de apropiarse de la voz de los inmigrantes: peruanos, dominicanos y paraguayos, las estrellas de su mundo literario. Recientemente, con la novela Las aventuras del Sr. Maíz (2005), la evolución de la literatura cucurtiana sigue su cauce desbordante, resistido pero firme.
Otro denominador común fue haber participado no sólo escribiendo textos nuevos y originales, sino también siendo partícipes en otras labores del mundo poético. Diversos proyectos editoriales fueron desarrollándose bajo la dirección de las poetisas en estos años. Romina Freschi (Buenos Aires, 1974) y Karina Macció (Buenos Aires, 1974), además de editar varios libros de poesía en los que desarrollan la voz del universo femenino, en 1999 unieron fuerzas para crear y conducir los encuentros de poesía, página web y ediciones alternativas Zapatos Rojos . En la actualidad, Freschi dirige una de las principales publicaciones de la poesía argentina contemporánea: Plebella , que desde 2004 ha presentado y estimulado parte del debate actual de las nuevas generaciones de poetas.
La exuberante Gabriela Bejerman (Buenos Aires, 1973) fundó y dirigió la revista Nunca nunca quisiera irme a casa , que organizó a parte del nuevo público poético y que dio a conocer, entre otros, los primeros poemas de Cucurto. En 1999, publicó su primer libro, Alga , en el que un mundo feminal, marino y propio acrecienta la necesidad del decir femenino como ruptura, reivindicándolo. Nada más alejado de la poesía de los 18 Whiskys , pero que se une a ellos en la originalidad y trasgresión de una enunciación nueva, propia de un sentir distinto, de otra feminidad (y no del feminismo). Con cierta sombra rectora de Marosa Di Giorgio en su profusión de la naturaleza y en sus alusiones sexuales, Bejerman escribe en Orgásmica : "soñé con cabellos plateados/ tenía dieciséis/ los años pasaban como luces/ era un viaje, un traje universal/ tropeles de viento me llevaban al mundo/ el pelo me crecía a la velocidad del tiempo/ el verde era el más feliz color/ relucía en la oscuridad eterna/ no alcanzaba nunca la bienvenida/ no había otras chicas/ pero las estrellas sonreían/ los arcos se abrían con destellos de helio/ sola al final flotante/ plena, orgásmica/ no recuerdo qué cantaba". Gaby Vex, nombre que utiliza cuando se presenta como cantante y performer , no se quedó quieta y siguió escribiendo todo lo que pudo, pasando de la poesía al cuento y la novela, pero con un denominador común: "una sensualidad vibrante y un presente para vivir como experiencia en la lectura", según declaró en una entrevista del año 2004. Más tarde publicaría Crin (poemas, 2001), Pendejo (relato, 2003) y Sed (poemas, 2004), pero su pase a las grandes editoriales fue, al igual que Cucurto, con una novela del año 2004, Presente perfecto , en la que agudiza su deseo de un mundo estético, cargado y sexual.
Otra poetisa que no puede ser librada a su simple nominación es Marina Mariasch (Buenos Aires, 1973). Codirectora y editora, junto a Juan Llach de una de las editoriales más emblemáticas de la nueva poesía, Siesta , sus publicaciones comienzan en 1997 con Coming attractions y continúan al año siguiente con la publicación de XXX , hasta llegar al actual y reciente tigre y león , del año 2005. Mariasch también se eco de la cotidianeidad y de la cultura mediática y de masas, pero su política no es la de sus colegas varones, sino la que moldea las inquietudes de "una chica de fin de siglo": la fragilidad del mundo femenino en estos tiempos poco solidarios, las relaciones en un marco de igualdad que se traslade a la literatura, la pulsión sexual, al igual que en Bejerman, como plano de libertad, y el planteo de nuevas problemáticas sociales, a partir de la soledad posmoderna retratada en pequeños fragmentos periódicos. Ya en en 1997, en malcolm y yo , escribe: "Me chupa el empeine del pie/ piecito fetiche/ y yo le doy golpecitos/ con el taco del zapato/ para que le duela algo/ Me llaman la chica/ ¡Socorro! ¡Ámame!/ Pero para eso tengo que estar/ antes lastimada/ Entonces voy de invitada/ -con sólo quince años-/ al show de un cantante que/ me hace decir lo que quiere/ aunque yo declaro a la prensa/ "´sé muy bien lo que hago'". En 1998, el manifiesto vivencial que abre su segundo libro se llama Soy-ex : " Nunca fui sexy/ para mi papá:/ un gato,/ una oso,/ un perro,/ un león./ ¿Me soltás?/ ¡Destiérrenme!/ Ya incendié "cadáveres",/ castigué bebés/ y encerré ancianos./ Supe hablar varios idiomas./ Bailar tango, flamenco y folclor/ lento/ rápido/ te tapé en la cama/ una noche que hacía calor./ Insana de salón/ alguien dice que se comería mi pelo:/ -" ¡pura proteína!"/ Ya no saben a qué tipo/ de trastorno adjudicar/ mis abscesos de personalidad./ Pienso en cruzar/ a la terraza de esa vieja/ que tiende la ropa al sol./ Pero creo que una piedra es un sapo,/ ya estoy de otro color./ Entonces sigo adentro de este jean/ donde hasta soy capaz/ de creerme varón-/ los botones de la cream./ Me extraña/ producir calor./ Lo extraño-/ es algo innato./ Como las manchas/ hereditarias/ cambian de color./ ¿Debería llamarte Canasta?/ Cuando dicen no hay/ momento mejor para comprar,/ ¿suponen una recuperación del valor?/ Todos los días se cumple el aniversario/ de un atentado./ Nunca fui Tweety/ Chilly Willy,/ me habría gastado el dedo/ mojándolo en esas esponjitas/ para contar dinero./ Se diría que el terror en los animales/ es mucho más visible./ [¿Cómo puedo estar llorando en el supermercado?/ ¡Un exceso de poesía!]/ Pero hago esfuerzos:/ pensar en lo más más feo./ Ya está: es ahora y acá./. En su último libro, tigre y león , la poesía se presenta definitivamente aislada del mundo exterior, ese virus amenazante de la intimidad. Pero Mariasch esta vez lo observa, buscando la reafirmación de su lugar: "(...) en el peligro está la salvación", escribe, alimentando la fantasía de seguir viviendo de algún modo.
Anahí Mallol ( La Plata , 1968) es la única que nació y produce fuera de Buenos Aires. Sus textos también plantean inquietudes de género y sus personajes recurren a referentes de masas y distintas temporalidades femeninas. Es autora de Posdata (1998) y de Polaroid (2001). En Wonder Woman or Suicide Blonde , de su segundo libro y dedicado a Marina Mariasch, todo su universo se torna presente: "Me dicen/ la chica/ Para Tí./ Pero yo sé/ que puedo sobrevivir/ a las peores catástrofes./ Y no hablo/ de una corrida en las media/ ni de las purpurinas de mi esmalte/ que saltan de las uñas/ al menor descuido/ y se desparraman/ sobre lo que sea/ pequeña galaxia/ plateada o violeta/ no sé/ pero brillante./ No soy renga/ ni tonta/ ni ciega./ Oral/ Juglar/ Animal/ cubro/ necesidades mínimas vitales:/ comer leer/ (dormir no/ no siempre)./ Mi cuerpo es/ una auténtica/ arma de guerra/ (puedo ser/ la que tú quieras, mi amor,/ sólo necesito/ algo de plata/ algo de tiempo/ poure faire le maquillage)/ con conjuntos interiores/ de raso rosa/ o apretados/ vestidos negros de vinilo/ (plumas en el cuello y en las sisas,/ nada de pelos en la axila)./ Algún día/ tal vez/ supere mi afición/ por el Discovery Channel/ tal vez/ y esto no es seguro/ por escribir postales./ Por esas chicas,/ las de anteojitos/ a lo John Lennon,/ las chicas de mi barrio/ con los sobacos gastados/ por los libros de Sartre/ y las fotos del Che/ de blusas hindúes/ casi transparentes/ olorosas/ de argabatti/ opio rosa jazmín o sándalo/ ellas/ nunca/ van a morder estos labios." Crítica y docente, en 2003 publicó su ensayo El poema y su doble , un análisis de la poesía argentina contemporánea y de sus poetisas. En el sentenció "la poesía de los 90 ya fue".
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ero la poesía porteña de los 90 no se ha terminado. Sus integrantes siguen escribiendo, buscando el pulso de las experiencias actuales, explorando voces y géneros que expresen los nuevos desafíos que la urbe amplifica. Se han incorporado a ellos otros nombres, formas nacientes, indicios de nuevas sensibilidades por venir. La heterogeneidad como marca se amplía. Y mientras tanto, la tradición continúa y no se detiene. Buenos Aires, como hace dos siglos, sigue siendo una ciudad poética.
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