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Encuentro poético en Buenos Aires

Ramiro Vicente, corresponsalía austral

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na verdadera muestra de fraternidad resultó el 1er encuentro poético Perú-Argentina realizado en Buenos Aires entre el 27 y 29 de noviembre pasados. Con la idea rectora del cruce de lecturas, poemas y voces entre autores de los dos países, el evento fue dominado por un clima de amistad y cordialidad, y regado por las necesarias dosis de pisco-sour que obsequió la embajada peruana para la ocasión. Diferentes países y culturas, diferentes generaciones, diferentes poetas y poéticas, el encuentro fue un éxito y ya hay propuestas para repetirlo el año próximo.

Fueron tres jornadas en sedes diferentes y representativas. La primera de ellas se realizó en la embajada de Perú, en una bellísima residencia ubicada en el aristocrático barrio de Recoleta, a metros de la Biblioteca Nacional. El elegante edificio, que hizo suspirar a más de un presente, dio el marco ideal para la inauguración del evento. Después de las palabras de José Zapata (agregado cultural y uno de los organizadores, junto a la peruana Julia Wong y a este poeta-corresponsal), quedó todo listo para las lectura. Los invitados del primer día comenzaron con la presentación de la argentina Isabel Vasallo, quien puso su voz a los poemas del peruano Leopoldo Chariarse y a algunos de su propia producción. Dos poesías suaves, clásicas, de tono íntimo y recordatorio en el caso de la poeta, más trascendente en el caso de Chariarse. Luego fue el turno del peruano-argentino Pedro Favarón, en quien la poesía de Gamaliel Churata cobró voz y persuasión, una melodía intensa notablemente captada por el joven poeta. Favarón supo transmitir esa voz tan particular regalando uno de los momentos más emotivos de todo el encuentro. Finalmente, leyó sus poemas, que se acomodan a otra realidad, pero que sostuvieron el mismo tono comprometido de su antecesor.

Aquella lectura fue el prólogo perfecto a la presentación de la invitada especial del encuentro: la poeta peruana Rocío Silva Santisteban. Muy esperada, Rocío comenzó relatando el origen de su pequeño romance con esta ciudad. Luego, su lectura fue un recorrido por poemas de todos sus libros, confirmando porqué es una de las poetas más importantes de su país, y terminó leyendo inéditos de Las hijas del terror para llevarse un cerrado aplauso de los invitados. El final de la primera jornada quedó a cargo de la argentina Gabriela Bejerman quien, acompañada de su coequiper musical, presentó su performance poética dejando boquiabierto a más de un presente. La mezcla de desparpajo y poesía junto a las hipnóticas bases electrónicas fueron el show esperado para el fin de un día que dejó a todos felices y brindando hasta el cierre de la embajada.

El martes 28, en el Centro Cultural de España en Buenos Aires, tuvo lugar la segunda fecha del encuentro. Hace ya varios años que el CCEBA viene apoyando a los poetas y las editoriales de las últimas generaciones y es uno de los sitios en lo que se refiere a eventos, lecturas y presentaciones de la producción poética contemporánea. Un espacio pequeño, moderno y bien despojado que empezó su jornada con EX, grupo de poesía performática compuesto por el reconocido poeta y editor de la prestigiosa Tsé Tsé (uno de los catálogos más importante de la poesía latinoamericana de las últimas décadas), el peruano-argentino Reynaldo Jiménez, junto a su compañero musical Fernando Aldao. Presentación impecable, sonido ajustado, lo único negativo fue la poca cantidad de público a esa hora para presenciar este show especial. Poesía con formato de banda electrónica y con actitud de grupo de rock, durante cuarenta minutos EX fue descerrajando uno tras otro sus poemas e imágenes en un concierto-recitado que dejó con sabor a breve a varios. La difícil tarea de continuar le tocó al poeta argentino Alejandro Méndez Casariego, quién se valió de su relación con la poesía de Antonio Cisneros para armar el centro de su lectura. Los poemas largos y monologales del peruano se tornaron reconocimiento en la voz de Méndez, revelando una lectura de formación y con cierta carga dramática. La siguiente estuvo a cargo de Julia Wong, quien leyó y transmitió los sentidos versos de Paulina Vinderman. Los silencios, la respiración lenta y hasta el llanto de Julia fueron dominando la sala y la emoción de los oyentes, hasta alcanzar el clímax con los poemas de Bulgaria y del reciente Hospital de veteranos . Al igual que con la lectura de Pedro Favarón, la fuerte apropiación de la voz (ya no) ajena, el lirismo y la fuerte unión entre lectora y leída fue muy significativo y marcó el corazón del encuentro. Por último, el final de este segundo día estuvo a cargo de José "Pepe" Zapata, quien hizo una lectura de versos de distintos poetas de su país de la primera mitad del siglo XX, representando, en parte, la oficialidad de la "poesía peruana". Para terminar, leyó un breve ensayo sobre la poética de estos autores, dando un cierre conceptual a la jornada que estuvo dominada por las voces del país andino.

El día final del evento tuvo por sede las instalaciones del Centro Cultural Borges, uno de los espacios más importantes dentro del circuito cultural porteño. En una jornada festiva, el inicio de las lecturas estuvo a cargo del poeta y director de la editorial Malvario , el argentino Pablo Narral. Prologándolo como uno de los autores fundamentales de la vanguardia peruana del principios del siglo veinte, leyó poemas del peruano Carlos Oquendo de Amat y de su famoso libro-acordeón 5 metros de poemas . A continuación se presentó Ezequiel Zaidenwerg, quien trajo los versos clásicos y algunos no tan conocidos de César Vallejo. El entusiasmo iniciático en la lectura del poeta argentino, que pertenece a la nueva generación de autores, explican porqué la poesía de Vallejo, casi un siglo después de su aparición, sigue siendo tutelar para los poetas de Sudamérica.

Reynaldo Jiménez tuvo su lugar para la lectura en esta tercera jornada del encuentro. Si el día anterior con EX había sido potente, la suavidad y la melodía fueron las marcas de la entonación en su segunda parte en el evento. Fue una lectura musical, en la que la bella poesía de la peruana Julia Ferrer se tornó canto en la voz de Reynaldo, un fluir suave y cadencioso que se escuchó admiradamente. Siguió la presencia de la gran poeta argentina Paulina Vinderman, quien brindó su voz a los versos del peruano Luis Hernández. La sobriedad y el sentimiento fueron las coordenadas de la lectura, y el momento especial de reconocer la importancia de la poesía del gran Lucho , en la ciudad en la que se quitó la vida a los 36 años. Fue otro acto emotivo, antes de la segunda presentación de Rocío Silva Santisteban, esta vez leyendo al argentino Néstor Perlongher. Lo de Rocío también partió desde la emoción y desde el reconocimiento a ese ícono del neobarroco latinoamericano de los ochenta que fue Perlongher, y fue el cierre merecido para las lecturas de este primer encuentro poético entre peruanos y argentinos. La actuación final quedó para Alejandro Enciso y su grupo de músicos y bailarinas, quienes presentaron el recitado del poeta junto a los ritmos y la danza tradicional del Perú. Con un toque de dramatismo en la interpretación del peruano y un despliegue admirable de las jóvenes para el baile, el evento tuvo su nota final y se despidió.

Fueron tres jornadas en las que un grupo de poetas de dos países muy cercanos como lo son la Argentina y el Perú, poetas de diferentes edades, estéticas y culturas, privilegiaron leer, escuchar, apropiarse de la poesía del otro para transmitirla en búsqueda de un reconocimiento mayor al individual y silencioso. Esa es su idea rectora y con la que esta reunión aspira a instalarse dentro de los eventos literarios en Buenos Aires. Es deseable que así sea: son tres días de encuentro para propagar, socializar y abrirle nuevas puertas a la poesía en este continente.


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