C
on cierta frecuencia la literatura, como el arte, nos obsequia con joyas austeras, sin demasiados aditamentos, admirables más por el equilibrio de su conjunto que por la perfección de sus detalles.
Tal sería el caso de "Almas grises", la quinta novela de Phillipe Claudel (Nancy, 1962) por la que recibió merecidamente el premio Goncourt y la distinción como Novela del Año que otorga la revista Lire. "Almas grises" es una trama argumental de primer orden, limpia como el nácar, un juguete que cautiva más por la brillantez de su desarrollo y estrategia que por la perfección de cada tramo de su imaginería. Late una fuerza reposada en esta novela, se percibe la mano de buen artesano de Claudel, su maestría en el gobierno, una calidad que podemos asociar con el estilo elegante y elevado de Zweig o Marái, a los que nos recuerda con su prosa en muchas páginas.
No recurre Claudel para ello a ningún tema original (la Primera Guerra Mundial está siendo recuperada en Francia para multitud de guiones) sino que hace radicar su originalidad en el alejamiento de este escenario cruento y cercano. El pueblo donde suceden los hechos se halla cerca de la línea del frente, apenas a diez millas, pero parece evadido de ese "carnaval viril" por un colina que le esconde la visión de la masacre. Se centra la acción entre los años 1914 y 1917, poco después de las carnicerías del Somme y Verdún, pero no afectará demasiado al desarrollo de la acción ya que la mirada está puesta en el acontecer diario de la villa, en el asesinato de una niña de diez años, Belle, y todo lo que le rodeó antes y después. El narrador aparece como un hombre atormentado por la muerte de su mujer Cleménce y por no haber investigado mejor el crimen de la niña. Cree este narrador sin nombre que no estuvo a la altura de las circunstancias y pese al tiempo transcurrido no quiere dar ese caso como cerrado, insiste desde su anonimato en acusar al fiscal Pierre Ange Destinat de la autoría del asesinato.
Se diría que esa voz misteriosa (aunque se le relaciona enseguida con la investigación) intenta inculpar a toda costa al fiscal y no escatima detalles inquietantes de la vida de Destinat, el "Chupasangre le llaman, un hombre frío que manda a la horca a sus acusados sin el menor remordimiento. El autor en estas páginas eludirá hábilmente el escenario del crimen para trazar un largo rodeo que nos explicará al detalle todo lo que lo rodeaba; el pueblo y su paso de una sociedad agraria a la industrial, pequeñas historias muy costumbristas. Poco a poco irán ganando peso los retratos de las figuras del juez Mierck y el oficial Matziev por un lado, frente a su antítesis, la dulzura de la bella Lysie Verhareine.
Es aquí donde se podría señalar algún reproche a la novela ya que cae en cierta rutina folletinesca; son demasiado arquetípicos los personajes de Mierck y Matziev y se dibuja en conjunto una escena algo afectada y hueca alrededor de ellos. Se vislumbran por instantes los mecanismos narrativos de la obra, aunque continúe mostrándose como un artefacto literario interesante vemos la tramoya y por lo tanto puede llegar a transmitir sensación de trampa literaria.
Pero serán estos instantes los menos; en general se impone una trama límpida y bien hilvanada y que tendrá en la perspectiva del narrador su más brillante galardón. Durante buena parte de la narración esa figura parece jugar con el lector, aparece con la cara pegada al cristal para no volver a asomarse hasta varios capítulos después, hablando con el enterrador, con el alcalde, con Fracasse o con la sirvienta de Destinat. Es una mirada siempre atenta pero esquiva. Sólo hacia la mitad de la novela languidece este maravilloso artificio pero para entonces Claudel ya nos había deslumbrado con esta hermosa lección de tensión y perspectiva.
Pero no reside todo lo bueno de "Almas grises" en este juego de voces. Tiene la novela un fondo argumental profundo, en absoluto unívoco. Toda la crueldad de la Gran Guerra (murieron más franceses e ingleses en ella que en la Segunda Guerra Mundial) parece encarnado en el asesinato de Belle, en las desgracias que se suceden una tras otra en la novela. Porque será la Muerte -personificada en la figura de una vieja carabina y de Ostrane el enterrador- la gran protagonista de "Almas grises", siempre con su máscara de muerte antigua, de compañera aceptada con la naturalidad que se le daba al hecho a principios de siglo. La atmósfera de la novela está impregnada de grises, de un pesimismo vital que se refleja en indiferencia ante el horror cotidiano. Es un marco triste, repleto de luto, como si nos situara el autor frente a un entierro de Courbet, o ante la melancolía resignada del "Ángelus" de Millet.
No esconde la novela una crítica al belicismo nacionalista que personificará en la demencia de Contra, el profesor suplente, un Van Gogh que se orinará en la bandera tras un bombardeo o que escribe con los versos de La Marsellesa con sus propias heces. En otro momento se alude a los monumentos a los caídos, los que honran los alcaldes con fanfarrias el Día del Armisticio y que luego condecoran a su manera las palomas y sobre los que orinan los perros.
Es "Almas grises" un mecanismo bien ajustado, reloj de metáforas suaves y frases cortas, un vehículo perfecto con el que el autor nos aboca a un desenlace sorpresivo y creíble, una burla hábil a nuestra lectura del texto. Quedará tras su lectura una imagen rota en varios espejos, un sobrio juego de perspectivas que rescatará esquirlas de belleza de un tiempo áspero y terrible.
Narrativa | Dossier | Poesía | Crítica - reseñas | Reflexión/debate | Entrevistas | Ensayo - arte | Corresponsalías
Necesita algún servicio editoria
En Paralelo Sur Ediciones SCP tenemos la experiencia y el conocimiento que usted necesita para hacer realidad su proyecto editorial. Ofrecemos servicios de edición de libros de prestigio, catálogos, memorias, etc; servicios de autoedición; redacción, corrección y traducción de textos; y talleres y aulas para compartir nuestro conocimiento y el de nuestros colaboradores. Consulte nuestros servicios personalizados en función de su perfil o de sus necesidades concretas. Díganos quién es y qué necesita y nosostros le ofreceremos soluciones específicas para su caso concreto.