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La hora azul,de Alonso Cueto

Alejandro Tellería

L

a última novela del peruano Alonso Cueto ganó el Premio Herralde; muy bien escrita, la mejor de toda su obra, influjo chandleriano, giro con respecto a su obra anterior, carveriano para llamarlo de alguna forma. Todo lo que precede se estanca en la fórmula inevitable que pergeña reseñas habituales de libros habituales y que no aplica a éste.

La hora azul muestra el violento pasado terrorista marcado por Sendero Luminoso en el Perú a finales del siglo pasado, y desde allí presenta el entorno sosegado del exitoso abogado Adrián Ormache, la dura historia de la enigmática Miriam y la de Ormache padre, un alto oficial de la armada que sirvió en aquel Vietnam real-pero-no-muy-maravilloso que se montó en las alturas peruanas de Ayacucho. He aquí un acierto histórico de este "cuento de hadas al revés", como lo ha definido él mismo refiriéndose al camino inverso de Adrián desde el bienestar al dolor, y "cuento de hadas en doble dirección" como lo vemos nosotros sumando a esto el recorrido de Miriam del infierno a la beatitud: describir milimétricamente una historia secreta a voces, algo a lo que los peruanos están menos habituados de lo que son capaces de admitir en sinceridad. Como en muchos países del tercer mundo, el peruano de Lima vive en un mundo diametralmente opuesto al del peruano del interior. Salvo contadas excepciones, el conflicto literario de estos dos mundos ha servido históricamente para poco más que aligerar una lectura, a través de segundos planos que aumentasen la simpatía o el odio a un personaje central, o creando un malvado pudiente y blanco que refriega en la cara la miseria del sufriente cholo a quien nada le sale bien. Cueto sienta sus reales en ese miedo y ahonda en la problemática de Miriam, que no es otra que la de la sangre derramada por las víctimas anónimas del terrorismo y los soldados que lo combatieron. Y va más allá aún, cuando hace interactuar y coincidir a estos dos universos; de manera brutal e injusta quizá, pero proponiendo la posibilidad de que dos seres nacidos en realidades distintas lleguen a unirse.

La portada de la edición de Anagrama lleva la fotografía en blanco y negro de una mujer, de rasgos genuinamente sudamericanos, que enlaza perfectamente con el personaje de Miriam y que, como es poco frecuente, contribuye a la fascinación en que se puede convertir la lectura de un libro sangrante, inspirado, imprescindible.

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