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Las Lisboas literarias

Chiado literario | Baixa literaria

Cartel del V Congreso Internacional del Literatura Chicana 1. Casa Havaneza (Largo do Chiado, nº25)
Uno de los cafés más literarios de Lisboa es sin duda Casa Havaneza, donde tuvieron lugar hasta los años 40 tertulias y charlas en las que intervinieron personajes como Eça de Queiroz y Ramalho Ortigao. Situado junto a A Brasileira, en puridad, la estatua de Pessoa se encuentra delante este establecimiento y no de su celebérrimo vecino.

2. A Brasileira (Rúa Garrett 120)
Es sin duda uno de los lugares más famosos de Lisboa. Frecuentado por escritores y artistas, A Brasileira es un café Art Nouveau del arquitecto Norte Júnior. Sobre sus paredes de espejos dorados, se encuentran obras de artistas como Baptista, Hogan, Azevedo, etc. que han sustituido las de la generación anterior, de Almada Negreiros, Eduardo Viana, o Stuart Carvalhais. En la terraza, uno se puede tomar un café junto a a la estatua de Fernando Pessoa - habitual del café -, obra de Lagoa Henriques.

3. Livraria Bertrand (Rúa Garrett 73-75)
Fundada por Pedro Fayre en 1732 y destruida por el terremoto de 1755, la librería Bertrand abrió sus puertas en el Chiado en 1773, lo que la convierte en la librería más antigua de Europa. Por su tertulia ha desfilado lo más granado de la literatura portuguesa, desde Alexandre Herculano hasta Cardoso Pires o Urbano Tabares, pasando por Oliveira Martins, Eça de Queirós, Antero de Quental, Ramalho Ortigão o Aquilino Ribeiro, a quien se le ha dedicado un ala del local.

6. Estatua de O Chiado (Largo do Chiado)
El nombre de Chiado se debe, según las teorías más verosímiles, al apodo de un fraile purtero y corrupto, Antonio Ribeiro "O Chiado", que en el siglo XVI destiló veneno en sus jocosos versos y que obtuvo como premio una estatua desde la que observa socarrón a la de Pessoa; poeta menor mirando al poeta mayor desde la irónica altura (carácter portugués obliga) que le otorga el haber dado nombre al barrio intelectual, literario y artístico por excelencia no solo de Lisboa sino de toda Portugal.

7. Librerías del Chiado (Barrio del Chiado)
Como barrio literario por antonomasia, no faltan en el Chiado las librerías anticuarias: como la Ferin, especializada en heráldica y genealogía portuguesa; la Alcalá, con muchos libros españoles, y traducciones de obras de filosofía, etnografía y poesía; Campos Trindade, que ofrece una gran variedad de grabados y cartas antiguas; Antiquária do Calhariz, con preciosidades en las áreas de impresión bibliográfica; o Artes y Letras, en la que se encuentran antigüedades curiosas.

8. Museo del Chiado (Rúa Serpa pinto, 6)
Concebido como Museo Nacional de Arte Contemporáneo, está situado en un almacén reformado por el arquitecto Jean Michelle Wilmotte, en el centro del Chiado. Sus doce salas presentan una muestra del arte de entre 1850 y 1950 (del romanticismo al modernismo) que se centra principalmente en autores lusos, aunque también hay obras internacionales, como los dibujos de Rodín. También realiza exposiciones sobre artistas noveles.

7. Hotel Borges (Rúa Garrett, 108-110)
A pesar de no haber sido posada de escritores famosos, otros son los méritos literarios del Hotel Borges: en primer lugar, su situación en la Rúa Garret, alma de Chiado, barrio literario por excelencia; en segundo lugar, por la leyenda de que era en este lugar donde el dictador Salazar se citaba con sus múltiples amantes, lo que ha servido de recurrente argumento literario.


8. Café Martinho da Arcada (Rúa da Prata, 2 - Praça do Comércio 3,)
Antaño conocido como Café da Neve, el café restaurante Martinho da Arcada, cuyo autor se desconoce, data de 1778. Sus azulejos forman la figura, obra de Angelo de Sousa, de Fernando Pessoa, que escribió en este lugar gran parte de sus poemas. Sobre todo los del único libro que publicó en vida: Mensagem. En este local solía también fantasear con otros poetas crepusculares.

9. Joyería Moitinho (Rúa da Prata)
En esta joyería, situada en el corazón comercial de la Baixa, en la Rúa da Prata, escribió Fernando Pessoa gran parte de su Livro do Desasosego, aprovechando el tiempo libre que le dejaba su empleo (nunca regular) de redactor de cartas en inglés. La otra parte del libro la escribió en los restaurantes de la cercana Rúa dos Douradores.

10. Teatro de Sâo Carlos (Largo de Sâo Carlos)
De fachada sobria, inspirada en la de la Scalla de Milán, el Teatro Nacional de Sâo Carlos es un edificio neoclásico del arquitecto José da Costa e Silva, pionero en la expresión lúdica de la ciudad. Su temporada de teatro y ópera, además del hecho de estar situado frente al edificio donde nació Pessoa (el núm. 4), avalan su genuino carácter literario.

11. Casino Lisboniense (Rúa Serpa Pinto)
El Casino Lisboniense albergó las celebérrimas "conferencias democráticas", que marcan el inicio del realismo como forma de pensamiento y expresión del arte en Portugal. Organizadas por el grupo del "Cenáculo", integrado por doce de los protagonistas del intento de reforma universitaria que supuso la "cuestion Coimbra", su objetivo era concienciar sobre lo problemas que provocaban la decadencia del país y su alejamiento de la Europa culta. Estaba prevista la celebración de doce conferencias, pero el 26 de junio de 1871 la prohibición del ministro del reino, el Marqués de Ávila e de Bolama, impidió que se celebrasen más de cinco, siendo la más importante la de Eça de Queirós: A Literatura Nova; O Realismo como Nova Expressão de Arte.

Citas

Sobre el Hotel Bragança. (Rúa Vitor Cordon, 45.)
Lugar de encuentro de "Os vencidos da Vida" (Ramalho, Eça, Antero de Quental…)

"…estos hombres constituyen tal maravilla social que en el futuro, en el orden moral de las cosas, se hablará de los doce del Bragança como en la lista de las causas heroicas se habla de los doce de Inglaterra…"
Eça de Queirós, Diario "O tempo", 29 de marzo de 1889)

"...había un tramo empinado de escalera, y sobre el arranque del pasamanos, abajo, una figura de hierro fundido levantando en el brazo derecho un globo de cristal..."
José Saramago: "El año de la muerte de Ricardo Reis", 1984

Sobre el Café Tavares (Rúa da Misericordia, 37)

“...balbuceó que el señor Vilaça no debía tardar, si hubiese atarvesador en el vapor de las nueve para Sastre...Ega descendió desesperado.
- Bien-gritó al cochero- Vaya al Café Tavares...”
Eça de Queirós: “Os Maias”,
1888

Sobre el Jardín de San Pedro de Alcántara

“...habían entrado en SanPedro de Alcántara: unaire dulce circulaba por entre los árboles más verdes; el suelo compacto, sin polvo, mantenía una ligera humedad y a pesar del vivo sol, el cielo azul parecía leve y remoto...”
Eça de Queirós: “El primo
Basilio”, 1878.

Sobre Cesário Verde (1854-1886)

Sede del negocio familiar en a Rúa dos Fanqueiros, 2-12. Allí trabajó la mayor parte de su vida. Su obra poética sólo fue editada y valorada tras su muerte.

Rúa Ivens, antigua Rúa San Francisco (Casa de Maria Eduarda Resende, mujer de Eça)

“...recorrió la rúa San Francisco de vuelta a casa, bajo la noche estrellada, divagando, pensando en la dulzura de aquel gran amor...”
Eça de Queirós: Os Maias,
1888.

Lisboa literaria

Cartel del V Congreso Internacional del Literatura Chicana 1. Cementerio de los Placeres
El particular nombre de este camposanto -lugar poco dado a los excesos mundanos- parece tener su origen en el título de un fado, y es buena muestra tanto de la ironía, que revestida de nostalgia encierra este singular estilo, como del propio carácter lisboeta. En este cementerio están enterradas insignes figuras de las artes y las letras portuguesas, como Fernando Pessoa, Cardoso Pires o la fadista Amalia Rodrigues, que fue despedida por Lisboa entera con honores de Jefe de Estado.

2. Casa Museo Fernando Pessoa (Rúa Coelho da Rocha, 16)
Inaugurado en 1993, el museo Fernado Pessoa se sitúa en la última morada del poeta, cuya estructura ha sido alterada por la arquitecta Daniela Ermano para adaptarse a las necesidadesdel museo. En él se puede ver una exposición permanente con obras de Almada Negreiros (Retrato de Fernando Pessoa en el Café Irmãos Unidos), Júlio Pomar, Bartolomeu dos Santos, Antonio Costa y Rodríguez Castañé. La habitación del poeta es escenario de representaciones de las obras del poeta por parte de artistas plásticos. Sus salas acogen exposiciones sobre poetas.

3. O Procopio (Alto de Sao Francisco, 21 A)
El lujo que envuelve O Procopio lo hace figurar en las guías más selectas del mundo. Detalles Art Decó, butacas de terciopelo y candelabros de Guimard le dan un ambiente burgués que no ha sido óbice para que se haya convertido en refugio de poetas, políticos y artistas. Todos los años otorga el premio O Procopio, uno de los más consolidados de la ciudad, a personajes relevantes de la vida intelectual. Como curiosidad destacamos la fuente de su puerta, convidando al sediento de agua a echar un trago.

4. Hotel Bragança (Rúa do Alecrim)
En este hotel se celebraron las famosas cenas de "Os vencidos da vida", tertulia que acogía a los protagonistas de la vida literaria, social y política de la Lisboa de finales del siglo XIX. Entre ellos se encontraban figuras de la talla literaria de Eça de Queirós, Ramalho Ortigão, Guerra Junqueiro, Oliveira Martins y Antero de Quental, y de la talla política del Conde de Sabugosa, del Marquês de Soveral, de Carlos Mayer o del Conde de Ficalho, que intentaron regenerar la sociedad portuguesa llegando a constituir un grupo generacional: el de los 70. Próximamente acogerá la Casa de Eça de Queirós.

5. Café British (R. Bernardino da Costa, 52)
Situado junto al puerto fluvial de Casi do Sodrè, el British Bar aún conserva el regusto canalla y cosmopolita, de muelle, que atrajera a literatos y artistas como los pintores Bernardo Marques y Carlos Botelho. Intelec-tuales y escritores se codean con contrabandistas y estibadores del puerto del brazo de niñas bien en este bar donde, como curiosidad, hay un reloj cuyas agujas corren en sentido contrario, sumergiendo al parroquiano en el pasado más sabroso.

6. Café O Americano (R. Bernardino da Costa, 35)
Algo venido a menos, O Americano tuvo su época de esplendor en los años 30, cuando era lugar predilecto de los funcionarios suecos, daneses y británicos de las compañías navieras del vecino Cais do Sodré. Su impresionante urogallo embalsamado fue testigo, desde el altar de la pared, de las copas más madrugadoras que trasegó Fernando Pessoa.

7. Pavilhao Chinês (RúaDom Pedro V, 89 - 91)
Antigua tienda de especias, el Pavilhao Chinês recibe al curioso con busto d e l a R e p ú b l i c a Portuguesa y una formidable barra victoriana (ironía no siempre apreciada). Utilizado como escenario de múltiples películas, en su interior destaca, entre una multitud de objetos diversos, la colección de "manguitos zé povinho", unas jarras con la figura del original personaje creado por Bordalho Pinheiro que refleja el sentir popular ante los desmanes políticos con un expresivo corte de manga.

8. Estatua de Sao José Tomás (Campo dos Mártires de la Patria)
Los equívocos y las estatuas parecen estar unidos en Lisboa. Como en el caso de la del Doctor Sousa Martins (1843 - 1897), célebre científico, médico ilustre y hereje confeso, que por obra, gracia e insistencia de un puñado de fieles, enterados de sus prodigiosas curaciones en vida, ha sido recientemente elevado a los altares con el nombre de Sao José Tomás. Junto a la estatua se pueden ver pequeñas placas votivas de mármol.

9. Café Portugal (Rossio)
Este café, que antes de desaparecer estaba situado en plena plaza del Rossio, fue el epicentro de las tertulias de la resistencia política y literaria frente a la dictadura de Salazar. Mario Soares, ex-presidente de la república, Azeredodo Perdigão, presidente de la Fundación Gulbenkian, Abel Salazar, José Fernandes Fafe, escritor y ex-embajador de Portugal en Cuba, México y Argentina, João José Cochofel, Carlos de Oliveira y José Gomes Ferreira (de quien se decía que tenía los cajones repletos de versos), fueron algunos de sus tertulianos, siempre vigilados atentamente por agentes de la PIDE, la policía secreta salazarista.

10. Café Nicola (Praça Dom Pedro IV (Rossio) 24/25)
Frecuentado por Pessoa, en sus intercambios intelectuales con Mario de Sá-Carneiro, el actual café Nicola, situado al lado oeste de la plaza del Rossio, data de 1929, aunque el original era muy anterior. Uno de sus habituales más destacados fue el poeta satírico Manuel Maria Bocage (1765- 1805), que, en palabras de Cardoso Pires "entre rimas y panfletos, conspiraba contra la sociedad de policías y monjesespías que lo llevarían a prisión". Su estatua en bronce se encuentra junto a al entrada.

11. Café Gelo (Rossio)
El café Gelo, hoy desaparecido, fue el centro de gravedad del surrealismo lisboeta. Desde sus tertulias Raúl Leal reclamaba un Portugal esotérico y ocultista y el gran poeta Herberto Helder, también cabalista y alquímico, excelente dominador del lenguaje en castellano y portugués, introdujo en Portugal versiones de textos poéticos de otras culturas y lenguas.

12. Dom Pedro IV (Rossio)
Este curioso detalle de la plaza del Rossio es uno de los más representativos de la singularidad del carácter portugués, que tantos ríos de tinta ha hecho correr. La estatua representa a Don Pedro IV de Portugal, al que se le dedica la plaza, pero, sin embargo, la figura, encargada a un escultor francés, parece ser la del emperador Maximiliano de México, traída a Portugal tras el asesinato de este. La polémica está servida, pero el lisboeta, socarrón, encuentra más gusto en lo gracioso del caso que en la verdad de los hechos.

Citas


Sobre el Cementerio dos
Prazeres

"...he recordado que los domingos los gitanos venden cosas en la entrada del Cementerio dos Prazeres, venden de todo: zapatos, medias, camisas y camisetas, vamos donde los gitanos, mi único problema es que no sé llegar hasta allí, es decir, se vagamente dónde queda el Cementerio dos Prazeres..."

"...es fácil, dije, entra en el Largo Camôes y allí, donde está la joyería Silva, coge la calle que desciende, que es la Calçada da Estrela, y cuando llegue al Largo da Estrela enfila por Domingos Sequeira hasta Campo Ourique, ahí tiene que tomar a la izquierda por Saraiva de Carvalho, que nos lleva derechitos al Largo do Cementerio dos Prazeres..."

Antonio Tabucchi “Réquiem”

Rúa Rodrigo da Fonseca, 66 (Casa de Pereira)
"...Claro, dijo Pereira, la redacción soy yo, estoy en Rúa Rodrigo da Fonseca, número sesenta y seis, cerca de la Alexandre Herculano, a dos pasos de la carnicería judía, si se encuentra a la portera en la escalera no se asuste, es una bruja, dígale que tiene cita con el señor Pereira..."
Antonio Tabucchi: "Sostiene Pereira", 1994
Casa del Alemtejo (R. de Portas de Santo Antao, 58)

"Todos por el Alentejo/ el Alentejo por la patria”, decía la inscripción sobre la puerta. Subí por una gran escalinata que desembocaba en un patio morisco, con una fuente, una vidriera y unas columnas de mármol iluminadas por cirios rojos, como los que se usan en las sacristías. Era un lugar de una belleza absurda..." (pág. 100)
Antonio Tabucchi, "Réquiem", 1991

Plaza Rossío, 26. Cuarto piso (Casa de los padres de Eça de Queirós)
Desde este balcón fue aclamado el novelista por la multitud en mayo de 1898....”aquí no Rossio, o cortejo passou num silêncio glacial, quase sombrío, um silêncio de 30.000 pessoas. Eu todavía, se me faz favor, tive a minha pequena ovação, que agradeci do quarto andar, com modestia...”
Desde esta misma ventana su padre vio pasar el cortejo fúnebre del escritor en agosto de 1900.
Antonio Tabucchi.


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