No perdamos el norte. Sobre Seamus Heaney
Óscar Checa
L
a poesía, a pesar de todo, sigue siendo la hermana mala de la familia Literatura. El desconocimiento, la pereza y un temor inexplicable a no se sabe qué exactamente pueden ser algunas de las causas de que no se lea poesía.
La gente conoce los dos primeros versos de algún poema y, tal vez, el nombre de unos cuantos poetas. Con eso basta. (Creo que pertenezco a la última generación que tuvo que aprender un poema en la escuela…). No quiero hacer apuestas para saber quién conoce a Seamus Heaney: irlandés, poeta, profesor de literatura, crítico, ensayista y Premio Nobel de Literatura en 1995.
Leer a Heaney es un remedio contra la alergia a la poesía. Hay lectores que -en la poesía- se sienten desorientados al no encontrar ninguna referencia que una los poemas con el autor. No encontraremos esto en Heaney, donde cada poema es una fotografía, un punto concreto, bien definido en el espacio-tiempo que evita que el lector "se pierda". Dice Heaney que "…el secreto para llegar a ser poeta (…) estriba en saber extraer toda la energía de las palabras". Abrir un libro de Heaney es, en efecto, sumergirse en la aventura de la aritmética de las palabras. El verso vibra y nadie puede salir ileso de su lectura. Nos encontramos ante el mundo de la infancia del autor, sus primeras lecturas, los lugares donde vivió…y, por todos lados, explícitos o disimulados, encontramos los mitos, las leyendas, los personajes fantásticos que pueblan la tradición celta, el paisaje natural de Irlanda (agua, ríos, mar, lluvia, hierba…) y el otro paisaje de la isla (la sencillez de sus habitantes, las enseñanzas de los mayores, los periodos de crisis, el conflicto…personajes anónimos transformados ahora en héroes al lado de los mitológicos).
Para Seamus Heaney la poesía es "vital", compendio de todas las experiencias que dan un significado a la existencia. Así su preocupación principal es transmitir lo más directamente posible, tanto que la belleza formal de sus poemas puede pasar inadvertida ante la fuerza del relato. Esto quiere decir que leemos poesía sin darnos cuenta de que estamos leyendo poesía. Quiere decir que Heaney elabora su mundo poético con tanta "naturalidad" que lo hace sencillo para el lector. Quiere decir que al darnos cuenta de esto no podemos dejar de admirar la maestría de este autor y, sobre todo, no podemos dejar de leerlo.
Clearances
In memorian M.K.H, 1911-1984
She taught me what her uncle once taught her:
Haw easily the biggest coal block split
If you got the grain and hammer angled right.
The sound of that relaxed alluring blow,
Its co-opted and obliterated echo,
Taught me to hit, taught me to loosen,
Taught me between the hammer and the block
To face the music. Teach me now to listen,
To strike it rich behind the linear black.
Vacíos
In memorian M.K.H, 1911-1984
Ella me enseñó lo que su tío le había enseñado:
La facilidad con que se parte el bloque de carbón más grande
si consigues que veta y martillo tengan el ángulo correcto.
El sonido de aquel golpe relajado y seductor,
su resonancia compartida y el eco apagado,
me enseñaron a golpear, me enseñaron a soltar,
me enseñaron a descubrir la música
entre el martillo y el carbón. Enséñame ahora a escuchar,
que me preñe, golpe a golpe, la riqueza que esconde el negro veteado.
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