Está en: Portada > Revista > Dossier> Por una latinidad múltiple. La novelística de Alisa Valdés-Rodríguez

Por una latinidad múltiple. La novelística de Alisa Valdés-Rodríguez

Juan Bruce-Novoa

My divisions are infinite. . .
We have in common

The experience of love.
Bernice Zamora, Restless Serpents

La obra

L

a novela The Dirty Girls Social Club (2003) presenta seis meses en la vida de seis mujeres latinas-aunque cada una de un subgrupo distinto-más o menos de la edad de veintisiete años. Con la excepción de una que vive cerca de Los Angeles, California, viven en Boston, donde estudiaron juntas en Boston University. En el presente de la narración, cuatro siguen exitosamente una carrera: Lauren es periodista, Elizabeth es locutora del noticiero televisado, Usnavys dirige un programa estatal, y Rebecca es dueña y jefe de una revista latina y casada con un rico de alcurnia novoinglesa. Amber también sigue una carrera, la de música y cantante de rock, pero al principio su éxito se limita a un nivel local. Sara es la otra casada del grupo, pero en su caso el papel de ama de casa y madre de dos hijos se conforma al modelo tradicional.

Como queda dicho, las seis representan subgrupos de la latinidad estadounidense. Lauren es hija de padre cubano refugiado que tiene un doctorado y madre no-latina de Luisiana que parece ser de la clase pobre y bastante vulgar-"bayou swamp monsters with oil under their fingernails" (6); Lauren casi no habla español. Sara también es cubangla, pero de familia judía adinerada que se refugió en Miami; se casó con el novio de su niñez que ahora es abogado en Boston; el español es su idioma de preferencia. El padre de Usnavys es dominicano y la madre portoriqueña de clase pobre; se identifica sólo con el lado maternal porque el padre las abandonó; es negra aunque jamás se identifica así porque dentro de su comunidad es simplemente eso: latina, habla español al estilo de su isla natal; su madre, cuyo sueño era mudarse a los EE.UU., le puso el nombre de los buques militares de ese país: U.S. Navy. Amber es de Oceanside, California, un pueblo entre Los Angeles y San Diego; cuando llegó a la universidad era pocha, pero con sus novios mexicanos se fue convirtiendo primero en chicana para luego pasar a la onda mexica; considera el inglés y el español idiomas coloniales y por eso trata de utilizar nahuatl, aunque sólo sabe unas pocas palabras. Rebecca es hispana de alta clase media cuya familia reside en Nuevo México desde la llegada de los españoles en el siglo dieciséis; se autodenomina blanca de ascendencia española, aunque Lauren dice que tiene facciones de india-Rebecca explica que viene de su sangre mora-habla castellano perfectamente. Elizabeth es la única inmigrante en el grupo: colombiana y el español es su lengua maternal.

Las seis forman un grupo unido por el afecto mutuo que desarrollaron durante los años universitarios y que mantienen a través de la comunicación telefónica continua y las reuniones que celebran cada seis meses. Sin embargo, son muy distintas y no sólo por las diferencias ya mencionadas. Valdes-R. reúne tipos representativos: negras y blancas, gordas (talla 24+) y flacas (talla 5-), rubias (naturales y pintadas) y pelinegras, hetero y homosexuales, recién inmigradas y nativas desde el siglo 16, y como cada una narra por lo menos tres de los veintidós capítulos, llegamos a conocer seis voces distintas cada una con su propio registro lingüístico. Todas estas modalidades existen dentro de la categoría de latinidad. Por supuesto su inventario no es exhaustivo porque ninguna novela podría incluir todos los variantes de la latinidad, pero Valdes-R. ofrece un corte transversal, una sinécdoque de la vasta heterogeneidad latinoestadounidense. De esa manera se veta no sólo esa supuesta unidad, sino también las propuestas de unidad dentro de los subgrupos mismos. La latinidad resulta demasiado diversa para servir de elemento de cohesión. Y de eso se trata la novela: ¿qué justifica que este grupo tan diverso haya llegado a formarse y por qué sigue funcionando como grupo después de sufrir una serie de crisis de madurez y de-no podría faltar-de identidad?

Llegamos a conocer a las seis mujeres en el primer capítulo narrado por Lauren quien espera a sus amigas para la reunión que han celebrado cada seis meses por seis años desde que se recibieron de la universidad. Lauren presenta a cada una según van llegando al restaurante y a la vez se autopresenta en contraste a sus amigas o por los juicios que ofrece sobre ellas, de su modo de vestirse o comportarse o enamorarse. Esto convierte a Lauren en el eje del y al cual la narración fluye y la voz más relacionada a la autora misma, que también fue periodísta en Boston y comparte con Lauren el tener padre cubano y madre británicoamericana. Lauren nos cuenta como se conocieron en la universidad para formar el grupo de sucias , el apodo de cariño que comparten. La palabra también comunica una actitud de desafío hacia la sociedad que cada una muestra, aunque a distintos niveles de agresividad-"So many Latinas had enrolled . . . . [that] our collective power of intimidation in this increasingly Spanglish, Goya-beanified town was enough to make us instant and permanent best friends" (4). Se reconocen en y por una supuesta etnicidad compartida, aunque en otro momento confiesa que "Nobody knew that we had no idea what a Latina was supposed to be, that we just let the moniker fall over us and fit in the best we could" (34).

Al yuxtaponer estas dos declaraciones entendemos que esta generación de mujeres pudo aprovechar el fenómeno creado por el ingreso de latinos a las universidades, pero que fuera de unos elementos como la influencia del español en el inglés y la boga de la comida latinoamericana, no existía un programa o una ideología que les explicara lo que debiera ser la cultura latina ni lo que se esperaba de ellas. Y en esa ausencia lo que surge para darles unidad es el acto de autodenominarse y de crear un proyecto común a base de la acción pragmática: "The important thing, though, is that we were sucias , and sucias stuck together. We studied together, shopped together, worked out together, complained together, laughed and cried together, grew up together, Sucias stuck to their word, too. Still do" (34-35).

Si sucias funciona como signo étnico, la razón tiene poco-un poco-que ver con la herencia cultural y casi todo que ver con los vínculos que se desarrollan al compartir la vida diaria que se va convirtiendo en un pasado comunal. O sea, estas mujeres podrían ser de cualquier tradición étnica-aunque cambiarían los detalles. La experiencia compartida de sobrevivir la transición a la madurez y de forjar su identidad como mujeres adultas, y hacerlo en un ambiente de apoyo mutuo, es más importante que la particularidad de la etnicidad. Si algo, la etnicidad del grupo se define a base de todo lo demás.

La introducción establece un punto cero en la situación de cada una y del grupo en general. Sin embargo, Valdes-R. usa a Lauren como narradora irónica que no lee bien los signos que representan sus amigas. La información que provee es correcta pero parcial porque su modo de interpretarla surge de juicios que luego resultan equivocados. De esta manera los lectores pueden experimentar un cambio en la vida de cada personaje que no sólo viene de la acción desarrollada en el presente sino de un proceso de profundización en el entendimiento de los signos malinterpretados por Lauren. O sea, habrá también cierto ajuste del pasado de cada mujer al compás de los descubrimientos que se hacen alrededor de esos signos que Lauren señala en el primer capítulo.

Por ejemplo, Lauren describe a Rebecca como la más cerrada de las seis, casi una racista, y tan tímida y restringida moralmente que jamás se arriesgaría a una aventura. Pero resulta que Rebecca es la que corre el riesgo económico más peligroso al aceptar un préstamo de dos millones de dólares para establecer un negocio sin nada de experiencia y luego tiene la aventura sexual más liberada del grupo y con un negro además. Lauren cree que Usnavys es la que mejor ha logrado sus metas; la considera una mujer que controla inteligentemente su vida a perfección y siempre consigue lo más caro y lujoso y bien hecho para mostrarle al mundo que sólo acepta lo mejor. En realidad Usnavys es la más insegura de ellas porque no confía en nadie ni nada a causa de haber sido abandonada por su padre y haber visto a su hermano morrir de un balazo cuando era niña. Usnavys se casará con un hombre bajo, fachoso, de gustos peor que plebeos, y de pésima promesa económica, pero que la quiere.

Para Lauren, Amber es el caso perdido del grupo. Tiene talento pero no va a ningún lugar, sobre todo porque está metida en unas ondas seudoindigenistas. Seis meses más tarde Amber se habrá convertido en Cuicatl, diva del rock internacional, tanto en español como en inglés, multimillonaria y para el colmo le salva de su vida criminal al nuevo novio de Lauren al emplearlo como promotor de música. El éxito de Amber provoca la traición de su novio chilangomexica que resulta ser un macho burgués y también lleva a Amber­/Cuicatl a venderse comercialmente, aunque ella justifica sus acciones en nombre del movimiento mexica. Lauren asevera que Sara lleva una vida ideal: "she has it all. Great guy, great house, great family, great twins, great car, great hair. No need to work for money", porque su esposo la cuida y siempre le compra regales, "Just because he loves her" (26). Su única falla es su torpeza física-siempre se cae o se tropieza, haciéndose daño. Mas resulta que su esposo está irracionalmente celoso y la maltrata violentamente, aunque luego le da regalos para pedirle perdón. Su casa es una prisión de la cual no puede escapar porque no trabaja y depende totalmente de su esposo, una prisión donde los hijos temen al padre, quien al final casi mata a Sara, haciéndole abortar, antes de matar a la vieja sirviente que había sido la nana de Sara.

La imagen de perfección deviene en la escena más grotesca de la novela. Si para Lauren, Sara es la mujer perfecta, Elizabeth es una diosa: ex-modelo, bella, esbelta sin tener que cuidarse, y fina, de una simetría física total. Además, en contraste a la propia Lauren que se desespera por encontrar esposo, Elizabeth "seems in no rush to find a father for some [kids] of her own. She's been single forever" (30). Elizabeth resulta ser lesbiana y no vive sóla como piensa Lauren, sino con su amante. La misma Lauren, de una mujer frustrada, cínica y prejuiciada, insegura de su etnicidad, y que desesperadamente busca esposo, se convierte en mujer satisfecha consigo misma, segura de ser "a middle-class American" en vez de una Latina estereotípica, y una mujer que cree en el amor y que ha aprendido que no todo es lo que parece ser a primera vista.

En ese primer capítulo de introducciones, Lauren enfatiza lo físico. La narración va concentrándose más que en la etnicidad, en el cuerpo femenino. Al enfocar las diferencias físicas que distinguen a las sucias Valdes-R. desmitifica la centralidad de los signos étnicos. No sólo presenta diferencias de raza-Elizabeth y Usnavys son negras, Sara es blanca de ascendencia austroalemana, Rebecca es hispanaindia-sino de tamaño, de modo de mover y utilizar el cuerpo, de gustos culinarios y problemas con la dieta que por metástasis aparecen como grasa en el cuerpo o enfermedades como la anorexia de Rebecca o la bulimia de Lauren. También enfatiza la presentación del cuerpo como objeto observado por el público.

Se habla tanto de la ropa que cada una porta como el modelo de coche que maneja, sistemáticamente estableciendo a cada mujer como una presencia corporeal distinta que además está muy consciente de la imagen que proyecta a través del cuerpo y su vestuario. Esa dinámica será una de las claves de la novela. Comienza con la presentación que hace Lauren de ellas en que obsesionadamente destaca el físico como si fuera el texto de identidad o por lo menos el signo de la situación en cierto momento. Lo mismo se nota en su autodescripción donde explica que se puede leer su estado emocional en su cuerpo: "Good nails: bad relationship, keeping up appearances. Ugly nails: happy Lauren letting herself go. You can also tell by how fat I am. When happy, I keep food down and stay around a size ten. When sad, I vomit like a Roman emperor and shrink to six"(2), y en ese momento porta talla ocho que le queda un poco floja, o sea, entre triste y feliz. Como se verá a continuación, los cambios que acontecen a las demás también tendrán como escenario el cuerpo en este sentido de imagen pública y representación de la intimidad.

Aunque este enfoque en el cuerpo puede parecer una característica del modo de ser de Lauren, la reportera obsesionada con la apariencia física, también funciona como un resorte narrativo. La crisis que va a sufrir cada una de ellas afecta tanto cómo se ven en relación al mundo-sobre todo en forma del ser deseado-como el modo en que el mundo las ve a ellas. En efecto, la narración toma la forma de un "outing" colectivo en que cada una sale del closet que se ha formado para esconder su verdadero ser. Cada una sufre un ajuste a su imagen pública que representa otro cambio al nivel íntimo de autoestima y de identidad.

El segundo capítulo funciona para asentar que se trata de un momento en el cual lo que ha existido hasta ahora está bajo tanta presión que requiere medidas extraordinarias para conservar el estatus quo. El cambio de narradora a Rebecca logra la meta a través del contraste. Desaparece el cinismo impertinente del discurso de Lauren que le resta seriedad a todo, reemplazado por otro ordenado por el agenda meticulosamente cuidada de Rebecca, quien Lauren había pintado como la sucia más opuesta a ella: la seriedad total.

El día queda planeado rígidamente: las citas, la ropa o la actitud que un encuentro requiere, el aroma más apropiado para su despacho, la impresión que hay que crear en el público. Más, al informarnos que debajo del orden supercontrolado el matrimonio de Rebecca tambalea, se produce una tensión entre la imagen pública y la realidad íntima. Algo se presagia, y al cerrarse el capítulo aparece la pieza que volteará la báscula para echarla al precipicio emocional: Andre, un magnate afroinglés cuya inversión permitió a Rebecca fundar su revista, y además, "handsome, well-bred, and charming" (59). Inmediatamente Rebecca recuerda que su madre había tratado de inculcarle sus prejuicios: "´Date a black man, and you will break my heart´" (59). El conflicto se agudiza: su próximo paso puede marcar una ruptura no sólo con su imagen actual sino también con su tradición familiar, que en este caso se presenta en forma de un prejuicio étnico en contra el mestizaje. ¿Triunfará el deseo y el amor o la etnicidad y la imagen correcta? Al final del capítulo Rebecca se encamina hacia una cita con Andre.

El tercer capítulo pertenece a Elizabeth, la sucia de cuerpo perfecto que no se preocupa ni por las calorías ni por los hombres. O sea, mantiene sin esfuerzo alguno el equilibrio entre la bulimia de Lauren y la anorexia de Rebecca y se distancia de la preocupación por los hombres de las dos. Comienza su capítulo confesando, aunque sólo a sí misma, su amor por Lauren, confesión repleta de razones por las cuales no puede decírselo. Pondría en peligro su imagen pública en el momento en que le van a ofrecer un puesto en el noticiero nacional. Además, cree que las sucias la rechazarían también, sobre todo Sara que siempre expresa su prejuicio anti-gay. Por eso mantiene un control sobre su comportamiento casi tan estricto como el de Rebecca. Pero más tarde, conmovida por un recital de poesía de su amante, la besa. Creen que nadie las observa en un callejón, pero una reportera ha estado siguiéndolas para sacar una foto y denunciar a Elizabeth como lesbiana.

El outing de Elizabeth inicia en la secuencia del texto el mismo proceso en las demás sucias . El capítulo cuatro inicia una serie de revelaciones de lo que los cuerpos escondían al principio. Arriba ya enumeré en términos generales la forma que toma la crisis en cada caso. Comparten que los signos del cuerpo ahora se tienen que leer de otro modo o que el cuerpo mismo, como resultado de una decisión, cambia para reflejar esa nueva realidad. Por ejemplo, al divorciarse de su esposo y abrirse al amor de Andre, Rebecca comienza a comer. Andre va convenciéndola, iniciándola en los gustos sensuales, primero los de la boca y luego los de la vagina. Como resultado, las sucias la ven feliz, más abierta y aun sanamente un poco más gorda.

Sara casi muere a manos de su esposo, pero al final la ex-ama de casa ha fundado su propio negocio-con inversiones de las sucias -y está a punto de inaugurar su propio programa de televisión: Casas Americanas. Convertida en mujer profesional, vuelca el hogar cerrado en espacio abierto y compartido-transforma la prisión de su intimidad en signo de la libertad pública. Ese paso coincide con la revelación de que su esposo la maltrataba desde su adolescencia y aun más, que sus propios padres eran iguales.

Toda la fachada familiar que tanto admiraba Lauren sufre una desmitificación que permite que Sara se mueva ya sin torpeza alguna en el círculo profesional de sus amigas. Y a su lado estará Elizabeth, la productora de Casas Americanas. . Se mudarán a Miami para hacer el programa, y aunque Elizabeth habla de llevar a su compañera poeta, la última vez que vemos a Sara y Elizabeth juntas se abre la posibilidad de una relación más íntima entre ellas. Usnavys tiene que aceptar su amor por un hombre que representa todo lo que quería rechazar. Siempre conseguía los objetos más lujosos para comprobar al mundo que una portoriqueña del barrio había triunfado. Ahora portará a un hombre que anuncia en todo su modo de ser que no importa la imagen de lujo. Signficativamente, el aceptar el amor la lleva al reencuentro con su padre que viene a la boda. O sea, al dejar de adornarse sólo con los símbolos del éxito, Usnavys cura su llaga psicológica. Al final la vemos engordándose aun más en su felicidad.

Amber, guiada por su novio chilango, va empapándose de ideología seudoindigenista. Cambia su nombre a Cuicatl en un rito supuestamente mexica; se viste al estilo de chicanopunk y grita su racismo postcolonial en forma de canciones. Su crisis viene en forma del contrato que le dan por millones de dólares que también transmuta todos los signos que Lauren y Amber misma veían como de resistencia antisocial en objetos comerciales del mercado capitalista global.

Amber/Cuicatl comes out como otro producto más del sistema. Lauren tiene que enfrentarse a la traición de su novio texmex que tiene una amante chicana que acepta su predilección por tratar a las mujeres como putas mientras les hace el amor. Desesperada, se emborracha y se liga a un traficante de drogas dominicano. Baja al nivel social que más desprecia, aunque allí descubre que de veras es un hombre decente, un inmigrante forzado a trabajar del modo que la sociedad permite a su grupo. Pero es un hombre sensible, inteligente, y muy trabajador. Con la ayuda de Lauren y Amber, se supera. Al aceptar a este hombre que se parece a la descripción de la familia maternal, las raíces que Lauren negaba con su discurso tan a la moda de los jóvenes hip se afirman en ella. Al final lleva talla diez-signo de que está feliz-, ha dejado de tomar, y aun más, ha dejado de preocuparse por casarse. Y ha aceptado a sus amigas tal y como son.

Al cerrarse la novela, cada sucia ha llegado a afirmarse con una identidad forjada en crisis, pero logran sobrepasar el peligro con la ayuda de las demás. Y de algún modo, eso define lo que quiere decir latinidad para ellas, como Lauren afirma al final cuando se encuentran en la próxima reunión del grupo. "We may be really different in a lot of ways, but there´s something to it, this whole being a Latina-perception becoming reality and all of us finding each other and helping each other and-shoot, I don't even have to drink to start sounding like a sentimental fool" (308). La novela acaba afirmando el papel de la percepción en la actualización de la realidad-aunque su proceso ha mostrado lo opuesto-pero que la verdadera unidad estriba en la acción de forjar comunidad a través del amor mutuo.

La controversia

En su web-site oficial, Alisa Valdes-R. pide que si alguien escribe sobre ella, que por favor no repitan las mentiras que han circulado ya.

Several published articles contain errors; all facts should be double-checked before being reprinted. . . . Please refrain from reprinting untruths in the name of sensationalism and thanks for doing your own research rather than regurgitating the work and words of your colleagues at other publications. Thanks! (http://www.alisavaldesrodriguez.com/news.html)

Entonces, mejor citemos a la autora misma para establecer los hechos fundamentales.

I was born and raised in Albuquerque . My dad is from Cuba , of West African, Spanish, and Portuguese heritage; my mom is an Irish and English American from rural New Mexico whose family tree includes Roger Conant, the founder of Salem , Massachusetts . I have a bachelor's degree from Berklee College of Music, where I majored in jazz on the tenor saxophone. I have a master's degree in journalism from Columbia University . I worked, before becoming a novelist, as everything from a house saxophonist on a Caribbean cruise ship to a feature writer and news reporter for the Boston Globe and L.A. Times . Valdes-R " Latina Like Me"

Hace falta añadir que St. Martin`s Press le pagó $475,000 dólares por el derecho de publicar su novela y Jennifer López una cantidad no divulgada por los derechos para convertir la novela en pélicula (Morales). La novela ha tenido mucho éxito, apareciendo en listas de Best Sellers en Boston y Nueva York. Sin embargo, también ha provocado controversia. Hubo reacciones negativas de ciertas zonas de las comunidades latinas, como Latina Style Magazine (Morales). Y ha provocado una discusión, todavía incoativa, acerca de la literatura latina como ha existido hasta ahora-o por lo menos, de cómo se suele representar esa literatura en los medios de comunicación y gran parte de la crítica académica.

El primer indicio de controversia la encuentra cualquier lector que busque información sobre la novela. Gran parte de las reseñas y las notas publicitarias subrayan que Dirty Girls destruye los estereotipos de los latinos en los EEUU. En entrevistas, Valdes-R. misma ha dicho que era una de sus metas. Y se nota en el texto, sobre todo en los capítulos narrados por Lauren donde aparecen muchos casos de estereotipificación. Por ejemplo, sus colegas en el periódico piensan que todos los latinos son iguales y por ende deben compartir ciertos rasgos culturales y aun físicos. Presuponen que Lauren habla español, aunque como muchos latinos ella tiene un vocabulario mínimo que no le permite seguir una conversación entre nativos y una falta de conocimiento básico que la lleva a confundir algo tan fundamental como el género de sus amigas: "Que bonitos somos" dice (35).

Y cuando el periódico monta carteles anunciando la columna de Lauren, ha alterado su cara-"The promotions department had my face darkened in the picture so I looked more like what they probably think a Latina is supposed to look like. You know, brown " (9). Le preguntan dónde se consiguen Mexican jumping beans (5) como si todos los latinos fueran mexicanos, y creen que los portorriqueños y los dominicanos son del mismo lugar. Sin embargo, esas partes son los clichés de la ignorancia que todo el mundo conoce bien y que se han repetido antes, no sólo en la producción latina, sino también en la de otros grupos de inmigrantes, sólo con los cambios de detalles en cada caso. Si Valdes-R. sólo hubiera atacado estos estereotipos, no habría controversia porque de veras ya no ofenden a nadie.

Lo que bien pudiera explicar la reacción negativa por parte de algunos críticos es que la novela de Valdes-R. ataca estereotipos que provienen de la misma producción latina como se ha definido en el código de la cultural estadounidense, sobre todo a través de las autoras chicanas más reconocidas. Frente a esos valores establecidos, Valdes-R. resulta iconoclasta. Buena parte de esta actitud aparece en los comentarios de Lauren que declara su desprecio por los íconos de la latinidad como Frida Kahlo, los viejos músicos cubanos, el nuevo Hollywood latino, y las autoras chicanas consagradas. Este desprecio se expresa como burla, pero en el tratamiento que la autora da al personaje de Amber, la "pocha from So Cal" que se convierte en Cuicatl, activista del movimiento mexica, hay una sátira más desarrollada, más profunda, más aguda, y por eso mucho más ofensiva desde la perspectiva de esos intereses establecidos y autorizados por la maquinaria de la industria cultural. O sea, Valdes-R. ha puesto en peligro la relación entre el sistema y su minoría favorecida. Esto hace de Valdés-R. una figura peligrosa.

Para apreciar lo dicho hay que citar trazos amplios del texto, porque el iconoclasmo de Valdes-R. no sólo reside en lo que dice sino en como lo expresa.

I want to wax Frida Kahlo´s furry caterpillar unibrow and I´m thoroughly uninterested in anything with the words "boxer" and " East L.A. " in it . . . .

You might have imagined [that] a sucia is something beautiful and curvy and foreign, something really super Latina, you know, like the mysterious name of a tortured-looking, bloody-haired Catholic saint, or a treasured recipe from a short, fat, wrinkled old abuelita who works erotic magic with chocolate and all her secret herbs and spices while the mariachis wail, Salma Hayek flutters castanets, and Antonio Banderas romps a white snarling horse through the cactus with, like, I don´t know what, a winged pig or some crap in his embroidered knapsack, and all of it directed by Gregory Nava and produced by Edward James Olmos. Get freaking over it, lames. It´s, like, so not. 5.

No denuncia los viejos estereotipos creados por el Hollywood tradicional, sino las imágenes de latinos creados por los propios productores latinos, tanto los extranjeros que han llegado a aprovecharse de la boga étnica como los nativos. Pega duro a los ídolos más sagrados del momento acusándolos de traficar en estereotipos igualmente falsos que los del viejo Hollywood. En el mismo capítulo vuelve al ataque, pero ahora su blanco es lo literario.

We sucias are all professionals. We´re not meek maids. Or cha-cha hookers. We´re not silent little women praying to the Virgin of Guadalupe with lace mantillas on our heads. We´re not even like those down-trodden chicks in the novels of those old-school Chicana writers, you know the ones; they wait tables and watch old Mexican movies in decrepit downtown theaters where whiskey drunks piss on the seats; they drive beat-up cars and clean toilets with their fingernails coated in Ajax; their Wal-Mart polyester pants smell like tamales and they always, always feel sad because some idiot in a plaid cowboy shirt is drunk again and singing José Alfredo Jiménez songs down at the local crumbling adobe cantina instead of coming home and fixing the broken lightbulb that swings on the naked wire and making passionate amor to her like a real hombre. 11

Primero contrasta la nueva latina profesional a los estereotipos de mujeres que corresponden a la literatura chicana escrita por hombres, como Yo soy Joaquín de Rudolfo Gonzales o "A Rosary for Doña Marina" de Octavio Romano. Pero enseguida evoca las imágenes creadas por las autoras chicanas-alusión a escritoras como Cisneros, Castillos, etc. Utiliza "old-school", un enunciado de doble filo: por un lado las eleva a figuras que merecen respeto por seguir fieles a su ideología, pero simultáneamente clasifica esos valores como de una época ya pasada y que no surgen de ni responde a la situación cultural actual. Además, implica que esas autoras son viejas de edad; o sea, las autoras chicanas establecidas merecen el respeto que uno rinde a las abuelas-pero vuelve el eco de la imagen de la abuelita en el mismo párrafo cuya vigencia como modelo se rechaza. Por último, al contrastar lo que son las nuevas latinas, las sucias, a dos modos de ser que no les corresponden, eso dos modos de ser se funden como equivalentes dentro de su valor negativo compartido:

Sucias =/= los viejos chicanos/chicanas

O sea, crea una equivalencia entre el chovinismo chicano y la etnicidad de pobreza y rascuachismo del feminismo de las chicanas: ambos códigos de imágenes no representan la realidad contemporánea de las latinas progresistas, las que son "clever and, like, hip"(5) y que provienen de varios grupos latinos, distintas religiones, muchos modos de hablar, y diferentes razas.

El tono de ambas citas es burlón. Juega con los ídolos de una manera que mina su valor al evocarlos dentro un contexto de superficialidad coloquial irreverente-"Kahlo´s furry caterpillar unibrow". Al faltarles el respeto los baja a un nivel de basura lingüística, elementos desechables equivalentes a los giros como "like, I don't know what" o "Get freaking over it, lames. It's, like, so not ". Valdes-R. entabla un ataque devastador. Y los comentarios que ha hecho la autora al hablar de su motivación para escribir el libro permiten deducir que las opiniones del personaje Lauren coinciden bastante con las suyas.

If a novel by a Latina hit the shelves, I bought it. I wanted to read about someone like me-an American woman like any other, who happened to have a Spanish surname.

While I was impressed by the writings I found, I usually couldn't relate. Most "Latinas" in American fiction were culturally isolated women who, as an editor once joked, "always seemed to wash their clothes on a rock in the river," women defined by an exotic ethnicity-women, in other words, who were more like my grandmother than they were like me. Where was literature about people like me? My frustration was intensified by the fact that I fancied myself a writer. I couldn't see how I'd fit into the world of American letters. I knew nothing of the things " Latina " writers were supposed to know about: immigration, making tortillas, loving Pedro Infante. I was sunk. " Latina Like Me"

Este contraste no es tan ofensivo para las autoras establecidas, aunque sí las ubica dentro del canon autorizado como parte esencial de la literatura oficial. Esto implica que la nueva latinidad tendría que forjarse, como la hizo la vieja ahora aceptada, desde afuera y en contra los estereotipos de sí mismos aceptados por la industria literaria y la academia. Pueden molestarse las figuras aludidas, pero no se propone nada que no sea cierto. Esa literatura y sus autoras más conocidas se mueven en lo que antes se llamaba el mainstream .

Sin embargo, su sátira del activismo chicano que presenta a través del personaje de Amber sí resulta despiadada. La "pocha" Amber descubre su chicanismo en Boston al enamorarse de un mexicano de Monterrey. La circunstancia es humorística: tiene que ir al este para aprender su etnicidad, pero la aprende no de un chicano sino de un mexicano que la adora porque se parece a la Virgen de Guadalupe. Cualquier feminista sensible debiera sentirse incómoda con el macho mexicano que utiliza el discurso de la etnicidad y la religión para seducir a una muchacha sin experiencia. Luego un capitalino de la alta burguesía la inicia en el culto de los Mexica.

Amber comienza a repetir nombres, clichés, y gestos que cualquier estudiante de historia o cultura mexicana reconocería como una mezcla de lugares comunes, errores, y mentiras. Sin embargo, Amber lo toma muy en serio, sobre todo porque su amante, Gato, la trata como una niña que él puede formar a la imagen de su ideal. Pero cuando Amber consigue un contrato para grabar sus canciones, Gato la abandona, acusándola de haberse vendido a los intereses comerciales. Amber se deja convencer que no es cierto y que Gato nada más está celoso, pero la narración nos permite ver que en efecto comienza a comprometer sus valores al firmar su contrato y aceptar grabar en inglés cuando siempre había jurado que no lo haría. Más tarde niega haberse alejado de la comunidad mientras explica que ya no va al "east side" chicano, sólo a "West L.A." donde casi no se ve la chicanada.

La gran ironía es que Amber triunfa en la costa de Nueva Inglaterra porque el novio de Lauren la promueve entre la comunidad dominicana que de mexicas no tiene ni la x. Y el último tiro satírico viene de Lauren cuando en un gesto de amistad declara que el rollo indigenista de Amber no es "garbage. It´s history" (306). El movimiento mexica de Amber se opone a la historia por ser una versión oficial de los grupos dominantes: la historia es lo que escriben los que ganan a costo del silencio del pueblo. Al convertirse en history la versión del pasado de Amber se convierte en un discurso del poder capaz de imponerse por todos los mecanismos que controlan y reprimen al pueblo.

Este comentario de Lauren irónicamente describe lo que le ha pasado a Amber al entrar al mercado como mercancía étnica. Por extensión, la sátira implica al establecimiento de la LATINIDAD en general como se ha manejado en los centros de poder, pero al ubicarla en la figura de una Chicana, cuyo discurso y persona comparte tantos rasgos con autoras chicanas fácilmente reconocidas en las alusiones, la sátira se vuelve explícita. Sea lo que sea, funciona para crear una diferencia entre las sucias de la nueva ola de latinidad y las ya limpias de la vieja.

Conclusión

The Dirty Girls Social Club de Alisa Valdes-Rodriguez se impone por el humor, el manejo de distintas voces de mujeres maduras, el desarrollo de los personajes, y la novedad de su temática dentro de la literatura latina. Sobre todo, nos debe interesar la propuesta de una latinidad que en vez de imponer exámenes de sangre de nuestros antepasados, se abre al futuro como proyecto constructivo y colaborativo. A algunos les parecerá peligrosa, pero a otros liberatoria.

Bibliografía

Morales, Ann. "Author Alisa Valdes-Rodriguez Draws Attention to Boston Latino.

Community," Candela, http://www.candelaboston.com/alisavaldes.htm

Valdes-Rodriguez, Alisa. 2003. The Dirty Girls Social Club . New York : St. Martin 's Press.

http://www.alisavaldesrodriguez.com/news.html

" Latina Like Me," Borders, http://www.bordersstores.com/features/feature.jsp?file=valdesrodriguez

Biografía

Juan Bruce Novoa: Escritor, profesor y crítico de literatura chicana en el Departamento de Español y Portugués de la Universidad de California en Irvine. Autor de la novela Only the Good Times, 1995; y de los libros Chicano Authors, Inquiry by Interview, 1980; y Literatura chicana a través de sus autores, 1983.


Narrativa | Dossier | Poesa | Crtica - reseas | Reflexin/debate | Entrevistas | Ensayo - arte | Corresponsalas


Revista


Paralelo Sur
Revista de literatura

Número 7 a la venta Paralelo Sur - Revista de literatura - Número 6

Visita el web
de la plataforma

Paralelo Sur - Revista de literatura - Número 4