esde diciembre esperábamos reunirnos. En esta ocasión el encuentro ha sido en Palafrugell. Volvía un viejo amigo -L'Hermós- con su compañera Carmen. Traían libros y experiencias en las que de nuevo se unían el Mediterráneo y las bibliotecas. No resultó fácil salir de Burgos. Nevaba la noche del 27 de febrero, viernes, y en medio de un desacostumbrado ambiente invernal, los trenes acumulaban retraso. Pudimos hacerlo después de variar la ruta hacia Pamplona, evitando Miranda de Ebro, con lo que llegamos a Barcelona a las doce del mediodía del sábado. Allí nos esperaban Paco, Sonia e Isabel con el resto de compañía. Sin tardanza, nos dirigimos a la Costa Brava , al Bajo Ampurdán, bordeando el mar por la carretera de la costa; lucía el sol, aunque afuera el viento seguía siendo fresco.
Hermoso y Carmen estaban con su familia, los/as Plaja, aguardando nuestra llegada, bajo el anuncio del comienzo de la tramontana. Al instante nos llevaron a comer. Bajo el espumoso vino de reciente cosecha acompañando las navajas a la plancha y el cabrito al ajo, trenzábamos la risa con la palabra; palabras entremezcladas de catalán y castellano, palabras pronunciadas con acento mexicano, palabras venidas de Grecia, de Roma, de Arabia, de América; algunas de ellas dichas ya por gentes de hace más de 2.000 años tal cual salían de nuestras bocas.
Ansiábamos conocer los libros y los momentos que Carmen y Hermoso habían traído. Habíamos contactado con un grupo de inquietas/os jóvenes, que están montando un Ateneo Popular en la localidad y ofrecieron cobertura a un acto al que pudiera asistir toda persona que lo deseara; así que, a la caída de la tarde, nos reunimos en Can Genís con gente venida de otros lugares. Allí, Hermoso y Carmen trazaron su particular periplo; nos hablaron de la formación del carácter y del pensamiento, de los ataques incesantes que recibe quien denuncia la injusticia, de la importancia de permanecer fiel a uno/a mismo/a, de su azaroso paso por Palamós, Tarragona, Melilla, Barcelona, Francia, México. Y nos abrieron su biblioteca, llena de objetos sugerentes, raros, descatalogados., con libros, fotografías, folletos, panfletos, carteles y revistas fuera del mercado y de las bibliotecas públicas, escasamente accesibles en la investigación. Él y ella tienen su particular forma de entender la cultura, en la que la palabra escrita resulta dinamita, Dinamita cerebral:
"Si la literatura sólo sirviera para entretener a los desocupados y para hacer reir a los satisfechos, no apreciaríamos el trabajo de un escritor en más de lo que apreciamos las bufonadas de un payaso.
Este nos divierte un momento, mientras que el escritor ejerce una influencia poderosa en nuestra manera de sentir y de pensar.
Nada en el mundo produce una impresión tan duradera e influyente como la palabra escrita; y su importancia crece a medida que la industria facilita progresivamente los medios de reproducción de los papeles impresos.
[.] Se realiza en esto como una especie de transmisión de herencia, para optar a la cual no se requieren derechos de primogenitura, sino afán de saber y capacidad para comprender. Jamás ningún otro legado se repartió con mayor justicia, ni dio a los herederos más preciosas riquezas.
[.] Aquellos mismos cuya lozana juventud floreció en bellezas literarias pletóricas de vida y de pasión, apenas pudieron producir obras amaneradas y sin fondo cuando, después de haber aceptado el plato de lentejas, quisieron agradar a los poderosos y justificar su lastimosa caída desde las cumbres de los ideales al lodazal de las villanas conveniencias.
No reina el servilismo en aquellas alturas. La inteligencia del hombre naturalmente busca la verdad y el corazón espontáneamente se dirige al bien. Así se explican los preciosos y constantes servicios de la literatura en pro de los más sublimes ideales de la humanidad.
[.] El arte es revolucionario, el pensamiento es revolucionario, el corazón del hombre es revolucionario; y así será mientras la tiranía sea monstruosa, mientras se funde en el error y mientras sus obras sean malvadas e injustas, que es como decir mientras la tiranía exista en cualquiera de sus formas"
Es un texto de Juan Mir y Mir escrito hace más de cien años como prólogo a una colección de cuentos recopilada por Josep Llunas bajo el título Dinamita cerebral, en clara referencia a su consideración de la violencia física, que Hermoso y Carmen nos mostraban en edición de 1932 realizada por VÉRTICE. Transcurrieron horas de atenta escucha, de intercambio, de sorpresas. Quedamos pensativas/os, pues aquello era un aperitivo por si habíamos olvidado la dignidad, por si habíamos amoldado nuestro oído a la literatura del ocio, por si escuchábamos impasibles -¡tristemente!- las palabras que adornan las almas con carmín de Cristhian Dior, o recibíamos sin revelarnos los adulterados mensajes que llegan en envoltorios de héroes millonarios.
Terminó el acto. No estaba la noche para andar por las calles, por lo que aceptamos la propuesta que hizo el Ateneo de tomar unas raciones y unas cañas. A esas alturas del encuentro surgía la comunicación con fluidez, acogidos/as como estábamos en la hospitalidad ampurdanesa. Abajo tenían baile de carnaval, pero nosotros/as no queríamos máscaras en esos momentos.
Hoy vuelve a amanecer como en aquellas
Noches de exaltación y de fracaso,
Queda la voz y vacilante el paso
Al albur de las últimas estrellas.
Hoy también nos hirieron las más bellas
nos lamimos el dolor al raso
Y descendimos de uno en otro vaso
Hasta borrar la imagen de sus huellas.
Mañana volveremos al crepúsculo
En busca de la mano que nos llama
No de belleza sino de verdad,
Y en el recuerdo del dolor minúsculo
Sobre la piel del corazón derrama
El viejo bálsamo de la amistad.
(Francisco Castaño)
El año bisiesto nos regalaba un día más en febrero, el cual aprovechamos para visitar las playas. Teníamos que ir a La Fosca , pues allí correteaban los chavales de Palamós, y allí Anselmo Lorenzo les había leído el cuento de Pontopidan, El nido de águilas, a Hermoso y a sus compañeros/as de escuela. Madoz nos dijo hace 150 años que es una playa de arena fina a la que el mar arroja preciosas conchas de moluscos, buscadas con afán por los aficionados a flores artificiales de mariscos, por su finura y delicados colores. Albert nos dice que ahora tiene cierto peligro bañarse aquí, por los remolinos que se forman detrás de la roca fosca central. Albert es quien conduce, Antonio filma el paisaje y nuestros cabellos al viento, y Sonia queda aterida hasta que encontramos un rincón abrigo en Tamariu en el que sentarnos al sol.
Marzo llegó y nos devolvió a la vieja Castilla. Los cinco grados bajo cero disolvieron nuestras legañas y aligeraron nuestro andar en el paseo de la estación de Burgos. Amenaza nieve, pero no importa: las rosas pronto estarán florecidas. Con urgencia, elaboramos esta Vela Blanca como homenaje a la familia Plaja-Paredes, a quienes nos acompañaron desde Barcelona y a las mujeres y hombres del Ateneo Popular de Palafrugell.
Que transcurran los días con salud y rebeldía
Ignacio
Narrativa |
Dossier |
Poesía |
Crítica - reseñas |
Reflexión/debate |
Entrevistas |
Ensayo - arte |
Corresponsalías