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Paranoia

Luis García Angulo

Paranoia

C

aminando junto a un hospital
Veo salir de él un chico joven
Llorando.
Le sigue corriendo una chica
¿Su hermana?, ¿Su novia?
Intuyo terribles desgracias;
Un accidente de un familiar,
Una enfermedad o
Algo peor...

Toco madera por ellos
Y –con un escalofrío-
También por mí.

El bar donde quedamos

Hoy he pasado por delante
Del bar donde una vez quedamos.
Ahora está cerrado
Y sus cristales los han cubierto
De anuncios de inmobiliarias.
Una vez quedamos allí.
Ni siquiera me acuerdo
si fue dentro o fuera.
Lo cierto es que casi
No recuerdo nada.
Solamente que entonces estaba abierto.
Era un bar moderno,
De esos que sueñan
Con ser cafeterías.

Era el nuestro un romance
Que podía haber llegado muy lejos,
Pero que no llegó a ninguna parte.
Y hoy, frente a las ventanas
Cubiertas de polvo
Que apenas permiten
Imaginar el interior,
He recordado una tarde de septiembre
¿O quizá era de octubre?
En la que este presente
Era un futuro que estaba
- Al igual que este poema-
Aún por escribir.

Mis noches de insomnio

Mis noches de insomnio
Son una caja vacía de Oteiza.
En ellas, envuelto en hojalata,
Cabe todo un universo
De pensamientos y de inquietudes.
El tiempo se dilata
Hasta el infinito
Y el alma juega a perseguirse,
Como un perro que se persigue la cola,
Dando vueltas y más vueltas
En un laberinto sin salidas.
Al final suele llegar el sueño
Como un castigo; breve
E interrumpido
Por el sonido del despertador.
Después queda un poso
De agotamiento físico
Y metafísico desasosiego.

 

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