Está en: Portada > Revista > Poesía> Miedo a morir en el olvido

Miedo a morir en el olvido

Raquel Delgado

¡¡

Maldita seas!!

Caminas con aires de grandeza
Y sabes que eres otra cosa,
Te crees el centro del mundo
Pero no es así.

Crees que eres indispensable
Pero no siempre eres necesaria,
Crees que serás eterna
Que tu gloria es inmortal.

Eres vulnerable, aunque infinita
Te mueres,
No eres consciente de ello
Pero te estás muriendo.

Sientes como
Poco a poco desaparece,
Esa fluidez de movimiento
Que solía caracterizarte.

Otras,
Tan grandes como tú
También lo creyeron.

Sin embargo,
Se perdieron en el olvido
Y murieron dejando tras de sí
Tan solo su recuerdo.

Sabes
Que no eres mejor
Y, sin embargo,

Miras con descaro
A la pobre Malinche,
Porque imita tus pasos
Copiando tus andares.

Te creces ante ella
Y olvidas que tú también fuiste joven,
Y que una vez copiaste los andares
De bellas musas legendarias
Que murieron con tu llegada.

Tú, joven y altiva
Rebosante de vida y futuro,
Como reina de Castilla fuiste idolatrada.

Fuiste el símbolo de una nación
Y con orgullo te impusiste
Allí donde otras reinaban.

Con el tiempo
Se rindieron a tus pies,
Y ahora temes que contaminen
Tu pureza ya corrompida.

Temes perder el amor
De quienes un día fueron tus hijos,
Temes que pierdan
U olviden sus raíces.

Sabes que has cambiado
Que no eres la misma.

Fue necesario madurar, evolucionar
Tomar conciencia,
De las necesidades
De tu pueblo, sin embargo

Parece que lo has olvidado.
Y no comprendes lo que,
La falta de identidad supone
Para los Nadies de la frontera.

Aquellos que no somos
Ni de aquí ni de allá,
Y que gracias a tu intolerancia,
A tu miedo y rechazo.

Posiblemente jamás
Consigamos hallar
Nuestro hogar.

No hay motivo alguno
Para que te sientas amenazada.

Mírate al espejo
Para ver quién eres realmente.

Deja ese estúpido orgullo atrás

Y, sobre todo,

Haz ver a todos aquellos
Que te llevan en un altar,
Que aquella época que tanto vanaglorian
Pasó de largo

Y aunque siempre hablan de ti
Como la que fuiste,
Deberían reconocer que has cambiado,
Has evolucionado.

De otro modo, habrías muerto.

Sabes,
A veces te odio
Porque contigo no puedo expresar
Lo que reside en mi corazón.

Tal vez,

Si escuchas las necesidades
De tu pueblo,
Puede que llegues a entender
Quién domina a quién.

Eres importante,
Pero no imprescindible.

Eres única,

Pero si es necesario
Renunciaré a ti
Para adoptar una nueva madre
Que ilumine mi camino.

Eres rica,
Pero el pueblo se muere de hambre.

Crees que tus normas están
Por encima de todo,
Y no te das cuenta
De que nadie las cumple ya.

Cierra los ojos
Y abre bien los oídos

Posiblemente,
Encuentres la respuesta
En este niño

Que todavía
No ha decidido,
Si dirá SÍ
O si dirá YES.

Desearía perder el juicio

Desearía perder el juicio
inseguro que me ata
de pies y manos.

Desearía dejarme arrastrar
por la brillante locura
que bendijo a
Don Alonso Quijano,
y correr desnuda
entre la multitud pasiva.

Desearía poder morir
gritando y riendo a la vez,
y volar más allá de los “beyond”.

He colgado mis pieles flácidas
en el armario.
Quiero vestirme sólo con los cuerpos,
ya inertes,
de los absurdos que
nacieron y murieron en mí.

Quiero que la luz difumine mi rostro pálido.
Quiero desaparecer en medio de la nada
que me rodea,
y ser borrada de la historia
con el olvido.

Narrativa | Dossier | Poesía | Crítica - reseñas | Reflexión/debate | Entrevistas | Ensayo - arte | Corresponsalías