C
onstrucciones perfectas cayendo en pedazos con la lenta noche mojada en pequeñísimas partículas de océano y nieve, enraizadas como un bosque irreal de cemento que prende y apaga sus descoloridas luces atenuando la miseria en el brillo de la avenida, en la desolada materia de esos autos buscando un pedazo de la flecha divina, y ellas, abrazadas como putas contemplando el devenir soterrado de los fugaces sonidos de las estrellas, soltando palabras con la desdicha de no sabernos inmortales, y sin embargo cayendo desde hace años, vertiginosamente en el alcohol quemando las vísceras fértiles en el amor y en el progreso, ellas en el perfil flotando de la luna oculta detrás del caparazón del invertido cielo, arañando sus lágrimas que envenenan los centímetros de podredumbre, minuciosamente en los linderos de la noche, y cuando más se sumerge en la visión celestina.
Fuera de esta materia hay cúmulos de paraísos que desconocen el tiempo que nos ata, esos trazos de la experiencia que aun viven fuera del ser, que ya no regresa, alimentándose de la propia negación, y aquello que es inefable, extenso en la vaga memoria, estrecha el dolor que lo ama, el pegado amor delirante en la espalda, tratando de llegar y poseerlo, quiere estar allí, pegado siempre, con su robusto lamento, acariciándolo en sus ásperos bloques de ruinas, como si pudiera empezar todo nuevamente, bajo la línea del mundo que es confusa existencia que navega en la noche, en las traslaciones del amor, por ello aun quedan cúmulos restantes, inasibles estados de tu propio desvarío que ha movido las cosas fuera de su lugar.
No es tu sonrisa, no es tu falsa etiqueta que te mata, eso que te aplasta en la pestilente calle atravesada con el hueso de una araña, porque tu apretado cerebro no construye sino su destrucción en tu desorbitada catarsis de gritos, exclamas, lloras, y en tu performance arrojas pellejos arrancados de tu carne, y en tu descascarada desnudez no miras, solo pareces sentir, te evades como in insecto trepando las paredes manchadas, arrojas la miseria del lenguaje entre los fluidos, y te retractas en el dorado brillo de tu cuerpo que te regresa al mismo punto del inicio, toda esta realidad es mentira, entras al otro lado del espejo, cruzas la barbarie que rechazas y eres, tú, pequeña bailarina, un extracto de ese paraíso.
Debajo de estas palabras calladas que se apresuran a perecer, bajo el sordo rumor del gorgoteo de esa angustia que se envuelve de luz sobre un mar inabarcable, límpido como el ojo de las rocas que emergen de esas chispeantes aguas, aquí, con la sombra del desierto hambriento y la desesperación por llegar a otro cuerpo, donde dormita ebria una mujer vestida de negro, bajo su puñal de luna, cuando se levanta reflejada en las aguas estancadas de los bordes de la calle, apuñalando la preñada semilla de los sueños de un ciervo, haciendo ecos con sus zapatos negros, y el animal herido, fabuloso, vencido cae allí mismo, y ella como si solo hubiese sido un sueño cruza a la otra orilla de luz y volteando hacia el herido le dice: ¿por qué no vienes conmigo? El ciervo asiente y hace una sonrisa, y ambos se marchan abrazados, con un asordinado movimiento, hacia una cima prendida sobre el plano coturno de la avenida, lejanos, infinitos, allí todavía se oyen esas palabras como un ardiente abrazo hasta que el silencio se vislumbra al caer una hoja y se juntan el cielo y la tierra, con el mismo tipo de amor que brilla entre el azul de la nada y el rojo de sus labios.
Ella la contempla desde la cama siente por un momento que le falta aire pero ha abierto ya la ventana y el olor de la guerra se estrella contra sus pequeños senos que Ella ha chupado con apasionada alegría mientras mira la negrura de sus vellos Ella ha tratado de ser deseada por la noche sedienta cuando la vuelve a mirar quisiera levantarse y caminar hasta su delgada carne desnuda su espalda abrazarla y sus gemidos vacíos agitaciones para que brote una palabra de amor pero en su intento por coger la velluda mariposa de la penumbra siente el peso de su sucia cabellera aun hirviendo de gozo la llama para que no desaparezca en el cuadrado de la ventana la llama con su grueso cuerpo desnudo y frío cuando Ella tal vez por compasión voltea y le sonríe diciéndole con los brazos que Ella y Ella son una sola existencia en medio de todos esos muertos que rodean este pequeño mundo en donde se han abandonado.
El horror al vacío raspa la memoria agotada como un mar al mirar desde el borde esa medianoche tensa como una cuerda que no produce sonido ni angustia, un límite obtuso donde el ojo blanco lacerado revienta en el confuso ruido del baño u otros lenguajes donde aun perduran sus laceraciones. En este sitio donde pongo el dedo, aquí, cuando no volteo al significado que se pierde en su viaje, aun atado al calor de las estrellas, durante esas noches de caminar entre silenciosos paraísos frondosos de alcohol, en ese borde atada al terrible sonido del reloj, roto el tiempo de su rosa incolora, papel de cuerpo de mujer que aletea de palabras. En este sitio busco ese silencio y tal parece que he llegado a una escasa retórica.
Miguel Ildefonso : Lima, 1970. Estudió Literatura en la Universidad Católica del Perú e hizo una Maestría en la Universidad de El Paso, Texas. Perteneció al grupo poético Mundana Laetitia. Ha publicado los libros de poesía: Vestigios , Canciones de un bar en la frontera, Las ciudades fantasmas, m.d.i.h. y Heautontimoroumenos . En el 2005 publicó el libro de relatos El Paso con el que ganó el Premio Nacional de Cuento de la Asociación Peruano-Japonés (2005). Codirige la revista de Literatura Pelícano . Ha ganado los premios: Primer Premio Poesía Juegos Florales Universidad Católica (1995), Primer Premio Juegos Florales Poesía El Paso- Texas University (2001), Primer Premio Copé de Oro Poesía (2002) y el Concurso de Cuento "Alfredo Bryce Echenique" (2003).
Narrativa | Dossier | Poesía | Crítica - reseñas | Reflexión/debate | Entrevistas | Ensayo - arte | Corresponsalías
Necesita algún servicio editoria
En Paralelo Sur Ediciones SCP tenemos la experiencia y el conocimiento que usted necesita para hacer realidad su proyecto editorial. Ofrecemos servicios de edición de libros de prestigio, catálogos, memorias, etc; servicios de autoedición; redacción, corrección y traducción de textos; y talleres y aulas para compartir nuestro conocimiento y el de nuestros colaboradores. Consulte nuestros servicios personalizados en función de su perfil o de sus necesidades concretas. Díganos quién es y qué necesita y nosostros le ofreceremos soluciones específicas para su caso concreto.