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Variaciones fantásticas sobre un tema caballeresco, de Richard Strauss

El fenómeno Don Quijote en la música romántica
Variaciones fantásticas sobre un tema caballeresco, de Richard Strauss

Toni Rodríguez

En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo...

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Quién no ha oído alguna vez estas ingeniosas palabras cervantinas? Esto es debido a que la obra de Cervantes se ha convertido desde el punto de vista social en un fenómeno. Don Quijote de la Mancha ha dejado huella y ha repercutido en toda la tradición artística posterior enloqueciendo el afán de artistas varios. Nosotros nos centraremos en la huella que ha dejado dicho fenómeno literario en la música romántica, concretamente en una magna producción del célebre Richard Strauss, a quien también llegó la onda expansiva de Don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes Saavedra.

Tradición musical posterior al texto de Cervantes


Un claro ejemplo de dicha repercusión en toda una historia de la música, se concentra, por un lado, en compositores de renombre como Maurice Ravel que compuso Tres canciones de Don Quijote a Dulcinea, Georg Philiph Telemann con su Suite en Sol mayor para cuerdas Don Quijote, o Don Quijote o las bodas de Camacho, y, cómo no, no podía faltar la aportación de la producción española por parte de Manuel de Falla, que escribió y compuso el libreto y música de una ópera en un solo acto basada en un episodio de la obra de Cervantes: El retablo de Maese Pedro, entre otras.

Por otro lado, la huella sigue siendo notable en compositores no tan conocidos. Para que conste que nuestro Quijote ha llegado hasta el último rincón de la tierra podemos escuchar el Preludio de la tercera salida de Don Quijote de Adolfo Mejía Navarro, o una composición para ser interpretada por orquesta y barítono, como la de Jacques Ibert en Cuatro canciones de Don Quijote, Don Quijote de Antón Rubibstein o Combate de Don Quijote con las ovejas, un scherzo de Ruperto Chapí. Podríamos pasarnos un rato largo nombrando todos los que se han enloquecido a lo largo de la historia de la música con Don Quijote de la Mancha, así que esto baste para hacernos una idea de la vasta tradición musical que hay en torno a este clásico de la literatura universal.

Cómo surge la estructura musical en la que se encierra las variaciones de Strauss: el Romanticismo


Lo que nos puede parecer hoy muy común y normal, no lo era por aquel entonces; hablamos del siglo XIX, el siglo de las oposiciones por excelencia: frente al pragmatismo, se pone el idealismo, de igual manera se opone al estado racional al que estaba sometido el siglo XVIII el estado de insomnio que alcanzan muchas de las producciones artísticas del XIX. El hecho de que hoy se escuche música basada en el texto de Goethe (Werther) o poemas musicados, tradición que se arrastra desde el Romanticismo con la forma lied, traducido al español, "canción", lo concebimos como algo normal, pero por aquel entonces, musicar un poema, basar la música en una escena poética, o hacer música que describa un estado de ánimo o las líneas de un texto, como si de pintar un cuadro se tratase, era una innovación revolucionaria frente a las formas clásicas por excelencia, como la Suite y la Fuga. Es por ello que hoy día tenemos tan basta producción referida al Quijote, ni nada más ni nada menos que debido a la revolución que supuso el Romanticismo. Los compositores innovan en la armonía de sus composiciones introduciendo acordes de novena y de undécima, abusando de las "notas extrañas", es decir, notas que no forman parte de los acordes exigidos por la tonalidad, que antes se consideraban disonancias, ahora muestran una mayor presencia, sobre todo el "retardo" y la "anticipación"; también hay una mayor libertad para las formas en que encasillan sus composiciones, ya no hay una estructura arquetípica como en el siglo anterior, ahora presentan formas libres, donde cabe todo y al gusto del compositor. Esto sin duda alguna, viene acompañado del espíritu del romántico, un espíritu activo y pasional en efervescencia por innovar y expresar sus ideas a su manera. Tal es la idea de la expresión desenfrenada que adquiere el romántico, sin ponerse límites de conciencia, que se crea una nueva agrupación instrumental, adecuada y de acuerdo con las máximas exigencias del "yo romántico". Hablamos de la orquesta sinfónica, madre de la actual orquesta. Frente a la orquesta barroca, se elimina el clave, introduciendo en algunos casos el piano, y también se eliminan, debido a una evolución del instrumento, la viola de gamba y las flautas barrocas. Ahora presenciamos las flautas traveseras, oboes, violines, violas, violoncelos, contrabajos, percusión, etc. Instrumentos en auge que facilitaban la expresión de lo que querían comunicar estos compositores mediante su música.

El poema sinfónico


No es de extrañar, dadas estas innovaciones, que se empiece a fusionar la música con el texto literario, como una forma más de las libres que os mencionaba anteriormente. El poema sinfónico constituye una de estas formas que hallamos dentro del siglo XIX y se ha denominado de varias maneras según el compositor. Los padres de dicha forma musical son Beriloz y Liszt, no obstante, también han echado mano otros, como Richard Strauss, de quien pasaremos a hablar en breve.

El poema sinfónico es una obra exclusivamente orquestal y, por lo general , en un solo tiempo, aunque en el caso de Strauss veremos que no es así. En esta forma se desarrolla un argumento o programa sin la necesidad de que intermedie la palabra, tal y como aclara Joaquín Zamacois en su tratado de formas musicales. El aspecto formal del poema sinfónico, como hemos dicho antes, no presenta forma alguna, ya que se trata de una composición de forma libre que se amolda a las exigencias del poema literario por él elegido: quita, pone, amplía y reduce lo que le conviene del poema, reservándose siempre la necesaria libertad para que la estructura del compositor no ahogue ni aprisione la propia de la composición musical. Cabe destacar que bajo la etiqueta de poema sinfónico se consideran las obras que siguen y describen al dedillo el argumento de la obra literaria, por el contrario están más lejos de encasillarse bajo dicha etiqueta aquellas composiciones que abarcan las grandes líneas, una idea general o un sentimiento determinado, pues muchas veces la obra literaria ha influido en la composición como chispa desencadenante e inspiradora de la producción orquestal. Por todo esto es importante distinguir entre "poema sinfónico" e "ilustraciones musicales", que son aquellas que se agrupan en una sola forma, pero que también pueden aparecer independientes (tal vez como ocurre en cierta manera con los episodios marginales de Don Quijote de la Mancha) y que sirven como telón de fondo a una obra teatral o texto literario recitado. Como veremos, no es el caso que nos ocupa al hablar de las Variaciones sobre Don Quijote de Strauss, ya que éste hace música descriptiva en toda regla.

El hecho de que nos encontremos con la música descriptiva en el siglo XIX no es casual; en el Barroco Antonio Vivaldi compone Las cuatro estaciones del año otorgando a cada instrumento un papel a realizar, por ejemplo, los violines son los ruiseñores y otros pájaros que cantan dulce y melodiosamente, el sector de cuerdas (violín, viola, violonchelo, contrabajo) crea el ambiente atmosférico que en ese momento quiera el compositor, de hecho en "el invierno" podemos escuchar ráfagas de aire, pequeñas gotas que anuncian una tormenta, etc. El propósito de A. Vivaldi ya era éste, si no, no se entendería cómo aparece en la partitura, encabezando el movimiento o las posibles partes del movimiento, unos epígrafes que resumen qué va a sonar en aquel momento, así encontramos "dando gambadas", "tiritando de frío", entre otras. No creáis que esto es un invento de la imprenta y edición musical modernas, Vivaldi los escribió de su propio puño y letra, por ello se sabe que la música descriptiva ya asomaba un tiempo atrás al siglo XIX. De todos modos, no fue hasta este siglo que hubo una gran producción de música descriptiva.

Análisis de Variaciones fantásticas sobre un tema caballeresco


Richard Strauss, aunque no encabece la lista de los compositores que crearon "poemas sinfónicos", tiene una producción importante basada en las obras de Así habló Zaratrustra, Don Quijote, Don Juan, etc.

Nosotros pasaremos a comentar Variaciones fantásticas sobre un tema caballeresco, conocido comúnmente como Don Quijote; cómo el compositor romántico describe algunos pasajes de la obra cervantina.

Esta composición consta de una introducción y acto seguido el tema principal sobre el que se van a hacer diez variaciones, y un final que cierra la obra.

La variación I describe el episodio por excelencia dentro del Don Quijote de Cervantes: la batalla contra los molinos de viento. La variación comienza con un diálogo entre don Quijote (chelo) y Sancho Panza (viola), acto seguido se recrea la sensación de aceleración del tempo debido a las notas agudas que hace el chelo, entran el bombo y los platillos recreando la carrera que hace don Quijote hasta que se estampa con el molino. El final es suave e interviene el apoyo moral que da sancho a su señor, reconfortándolo.

La variación II ("Kriegerisch", es decir Bélica) empieza suave pero a la vez con la sensación de que se respira tensión, y es que don Quijote ha divisado un ejército, pero los intervalos de segunda que hacen los instrumentos de viento nos avisan de que no se trata de un ejército, sino de un rebaño de ovejas. Strauss va haciendo sonar las segundas menores de las trompas en "crescendo" hasta que se resuelve con el tema, evidentemente mucho más deformado que en el tema principal, ya que se trata de la segunda variación.

La tercera variación es, tal vez, donde interviene el chelo y la viola solistas, cobrando protagonismo frente a los demás instrumentos, ya que se trata de una variación que recrea las conversaciones, cuestiones y reivindicaciones de don Quijote, su manera de pensar, unas veces aparentemente normal, otras descabellada. También interviene Sancho con sus proverbios y palabras que le sirven de "calmante" a don Quijote. Es un episodio en donde se dan cambios de tempo y de temperamento, recreando así, la mente de nuestro caballero andante. Se puede destacar, en uno de estos cambio de tempo, un pasaje totalmente lírico y de una belleza espectacular, que representa los sueños llenos de esperanza y de gloria en los que piensa don Quijote. Cabe la posibilidad de imaginar que se establece el diálogo entre don Quijote y Sancho acerca de la ínsula que gobernará este último.

La variación IV describe cuando don Quijote arremete contra una procesión de penitentes salmodiando un canto litúrgico. Se estrella contra el suelo. Sancho, una vez más interviene reanimando a su señor. Esta sensación de estar "por los suelos" la da el re grave, que suena de fondo "piano", a modo de nota pedal.

En la variación V podemos oír como el chelo acapara la atención. Se trata un momento de reflexión de don Quijote, y al parecer se trata de pensamientos relacionados con Dulcinea del Toboso, entre otros, dado el carácter de la variación y el temperamento lánguido y lírico que adquiere el chelo y la sensación de ensueño que acoge la variación entera.

La variación VI recrea la ruptura del estado de ensoñación en que se encontraba don Quijote a partir de un despertar repentino y sobre todo, la pista nos la da las castañuelas, que, bajo mi punto de vista, dan un tono irónico y de burla respecto la idealización de Dulcinea. Por una vez se puede ver la realidad existente y no la que crea el mismo don Quijote en su mente.

La variación VII se describe mediante los violines e instrumentos de viento una simple atmósfera : vientos que soplan fuertemente al paso de don Quijote y su escudero.

La octava variación nos habla del estado en el que desembarcan a las orillas de un río. Don Quijote y Sancho se sacuden el agua que les cala el cuerpo, representado por el "pizzicato" que hace la viola y el chelo, que simulan las gotas de agua que caen al suelo.

En la variación IX se recrea otro momento bélico, posiblemente cuando don Quijote arremete contra los monjes benedictinos. El suave murmullo de los oboes nos hace pensar que pueden ser las pláticas con las que se defienden dichos monjes.

En la variación X se puede oír el enfrentamiento que se da entre el chelo y la sección de instrumentos de metal, es decir ente don Quijote y el caballero de la Blanca Luna, por ser motivo desencadenante del final de la obra de Cervantes y la última batalla que realiza nuestro caballero andante.

En el Final, don Quijote encarnado por el chelo, de manera larga y calmada, se dedica a reflexionar sobre todas sus locuras, se dedica a pensar, se detiene ante temas como el absurdo de vivir, tal como sucede en la obra de Cervantes. De esta manera se recrea un pasaje lírico, amplio y digno de un final que acaba con el sonido que va muriendo poco a poco del chelo como nuestro caballero. La obra concluye con una cadencia conclusiva que da cierre a la obra. Strauss pone el punto y final a su descripción.

Conclusión

La música y la literatura están más unidas de lo que pensamos. Cuando Strauss concibe la idea de crear un poema sinfónico basado en la obra caballeresca de Cervantes la intención que tuvo aquel no dista tanto de la que tuvo éste.
Tal y como se encuentra en una de las cartas que escribía Strauss a sus padres él había "tomado la idea en forma de variación absurda y la había satirizado de manera tragicómica" al igual que Cervantes, en uno de sus tantos propósitos al escribir Don Quijote, de querer burlarse de las novelas de caballería.

En suma, la mejor crítica y "lectura" de las Variciones sobre un tema caballeresco la hacemos nosotros, simplemente escuchando tan magnífica obra, presenciando y compartiendo los momentos que vive don Quijote de la Mancha, esta vez a partir de notas que se forman para crear música y no palabras para formar párrafos.


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